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Los Sambian, guerreros del semen.

Norbert Zuberbühler | Los guerreros de la tribu Sambia (seudónimo de una tribu de la provincia de Eastern Highlands en Papúa Nueva Guinea...

Norbert Zuberbühler | Los guerreros de la tribu Sambia (seudónimo de una tribu de la provincia de Eastern Highlands en Papúa Nueva Guinea) que adquieren su poder y energía gracias a las tomas de semen.



Después de dos años, entre 1972 y 1974, conviviendo con los sambian, el antropólogo Gilbert Herdt escribió el ensayo Sambia Sexual Culture en el que detalla los rituales homosexuales que practican para conseguir el completo desarrollo de los niños y convertirlos en fieros guerreros.

Estos jóvenes deberán pasar un tiempo aislados con sus hombres adultos en un territorio restringido para las mujeres y al que ellas no pueden acceder. No es hasta la edad de los 20 años cuando el joven pasa a ser un hombre adulto como tal. En ese momento pasan de ser inseminados a ser inseminadores. Para que este joven pase a considerarse adulto todos los hombres maduros deben eyacular de forma simultánea sobre su boca.


Los niños débiles sólo se transformarán en viriles guerreros si ingieren grandes cantidades de esperma.

Este tipo de inseminaciones, de los adultos a los niños, se producen por vía anal o bien tragándolo mediante las felaciones ejecutadas a los adultos. Para ellos es igual que los primeros meses de vida, cuando las madres amamantan a sus hijos. Los niños son separados de sus madres a la edad de 7 u 8 años y pasan a las bachelor’s houses (casas de licenciatura) donde permanecen hasta la edad de 14 o 15, momento en el que pasan de ser inseminados a inseminadores.

Esta ancestral conducta nace de la creencia mágico-religiosa que contempla el esperma como el conducto esencial de la energía masculina; los muchachos creen que sólo así se transforman en guerreros viriles al ingerir grandes cantidades de esperma.


Otras tribus de la zona, como los etoro, piensan que los niños nacen sin semen y que, por tanto, los adultos deben suministrárselo. Al ser un bien preciado y limitado, las relaciones sexuales con mujeres, sólo para procrear, están limitadas a un número determinado de días al año… para no malgastarlo.


En esta tribu las relaciones heterosexuales se caracterizan por ser realmente poco comunes. De hecho, si se produce algún matrimonio el hombre y la mujer no llegan a convivir bajo el mismo techo. De hecho el marido convive con un joven varón que es con el que practica las relaciones sexuales.


Para los sambia también, el proceso de convertirse en hombres, hacia los siete años de edad, empieza por un proceso de masculinización ritualizada que se completa únicamente cuando el joven tiene un hijo. Este proceso se inicia con una serie de prácticas destinadas a purgar el cuerpo masculino de los efectos contaminantes y feminizantes del contacto con las mujeres. De hecho, las mujeres tienen su propia choza menstrual donde dan a luz y celebran sus ceremonias, mientras los hombres lo hacen en las suyas propias: rituales masculinos militares y secretos se producen en ese club. Las casas de los hombres y de las mujeres son tabú para el sexo opuesto.




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