peloMe llama mucho la atención la cantidad de flacos que aunque les revelo que soy sero+ hacen como si no escucharan y siguen adelante como si nada en su plan de penetrarme y tener sexo a pelo, muchos fundamentan que si estoy medicado y negativizado ya no contagio y que no hay nada que perder. ¿Pero quien está exento a las tentaciones?

Sexo de en de veras

Las causas por las que una persona decide tener prácticas sexuales de riesgo son muchas, señala en su artículo ¿Quién está fallando, quién?, Ford Hickson, investigador de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, especializado en conductas de los hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH). El autor describe que algunas de las razones que alientan dicho comportamiento son: el poder del placer sexual (“si no entiendes el riesgo sexual es, probablemente, porque no aprecias el deseo sexual”), la rápida expansión de la escena gay en “un amplio sector de negocios que ofrece servicios de contacto sexual y lugares para practicar sexo”, la continua denigración de la homosexualidad en la sociedad y el aislamiento emocional que conlleva, la automedicación con alcohol y drogas, la creencia generalizada de que el “sexo real” es el sexo anal, el fetichismo y la consideración del sexo anal sin protección como un comportamiento transgresor, las normas culturales individualistas que rechazan las nociones de responsabilidad y el sesgo optimista de decirse a sí mismo que los riesgos son menores de lo que son.

 

  • Otros me han dicho que de algo hay que morir que no hay problemas y que no siempre existe la posibilidad de contagio
  • Uno me dijo: “Yo no te pregunté nada”. 
  • Si sos negativo ya no contagias. 

Con lo que me costó volver al ruedo sexual luego de haberme enterado de mi serología, la depresión que tuve y esperar a que el tratamiento tuviera algún resultado estas situaciones me ponen un poco descolocado y nervioso.

De hecho cada vez que conozco a alguien lo más incomodo es pasar por todo este incordio que tiene que ver con llegar a hablar del tema por un lado o por el otro.

 

El caso Claudio, consensuar el bareback

Una sola vez me sentí aliviado después de conocer a alguien, un pibe que vivía por Flores que se llamaba Claudio y con el que empezamos a salir luego de que nos presentaran en un cumpleaños donde habíamos coincidido. Yo me ofrecí a llevarlo a la casa (andaba con auto) y mano va, mano viene, la cosa es que me invitó a subir a su departamento. Tomamos algo, empezaron los besos y cuando estábamos llegando a ese momento incomodo, yo que lo venia tratando en terapia, decidí hablar y le dije: “mirá soy HIV y estoy en tratamiento”.

El me miró fijo y se empezó a reír, me preguntó: ¿que sigue ahora? – ¿salgo corriendo despavorido?

Se sentó y me dijo: que huevos que tenes. Y yo estaba vestido, esta es la parte más incomoda –reconoció- ¡Yo también! Los dos nos empezamos a reír. Nos abrazamos, nos sacamos la ropa y nos empezamos a recorrer todo el cuerpo, fue una  noche de total libertad, de común acuerdo decidimos coger a pelo y sin culpas, -como para recordar viejos tiempos de libertad- estábamos en su departamento que era chico, pero parecía el lugar mas seguro de la tierra. Cogimos mucho y dormimos abrazados toda la noche.

Cuando me levanté y volví para mi casa no me arrepentí para nada de haber cogido sin protección porque fue una decisión pensada y consensuada – como dice mi analista, no hubo angustia-.

Después salimos un par de meses, la relación no prosperó por incompatibilidades que no tenían que ver con lo sexual, pero siempre guardo el mejor recuerdo de él como la primera persona con la que me sinceré y todavía recuerdo lo que me dijo cuando yo trataba de explicarle porque era que me resultaba importante avisarle antes de coger. El cortó mi explicación y mi fundamentaciones diciéndome: es importante para vos y eso es suficiente, te entiendo.

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