Hubo una época que fue hermosa. Y me refiero a esa en donde todo lo que era sugerido o prohibido lo ansiábamos más. La tecnología, con la carnicería on line, (Grindr, MH, Tinder, etc.), ha matado todo lo referido al deseo.

Editando la nota nos preguntamos junto con Ale K si la moda y la psicologia pueden emparentarse, pueden ir de la mano? La respuesta fue un rotundo ¡SI!

Yo no sé uds. pero lo primero que miro cuando conozco a un hombre son sus ojos y su bragueta, es así; trazo una línea recta entre esos dos puntos. Cuando lo confieso en reunión de amigos, todos me miran incrédulos, pero cuando se aflojan, todos reconocen que hacen lo mismo.

Estoy viendo “accidentalmente” un video del cantante Emmanuel, que me hizo acordar a mi niñez y los bultos o paquetes de la esos años que desfilaban en forma naif (¿?) por la tele. Yo me topé en este caso con Emmanuel, pero podría haberlo hecho con EL REY, Elvis Presley que ya venia usándolos desde los 60, marcando un antes y un después en las actuaciones de los íconos de la música.

Reinterpretado por nuestros Serú Giran en esa hermosa letra de “Mientras miro las olas”.

¿Te acuerdas de Elvis, cuando movió la pelvis?
el mundo hizo plop y nadie entonces podía entender /
qué era esa furia.

Hablo de los grandes bultos y braguetas en nuestra historia, recordemos que estamos bajo la estricta moda del pantalón Oxford. Los ’60 , los ’70 fueron el esplendor de estas prendas, bajo el reinado del estilo hippie. El estilo disco hizo que los pantalones acampanados del hippie evolucionaran a un aspecto de campana inferior y siempre junto a la chaqueta y el chaleco, con John Travolta a la cabeza.

El “pantalón campana” hizo furor en toda la época de nuestra fatídica represión. De ahí la frase acuñada de “hacer campana” cuando alguien pide que otro vigile, en alusión a que por esos oscuros años era común llevar un arma en la pierna a la altura de la amplia botamanga.

Pero el significado práctico y simbólico de la bragueta para los hombres sigue siendo el mismo, seducción incluida: facilitar todos los actos vinculados a su miembro, desde orinar hasta garchar, con la ropa puesta y de parado, claro.

Los troyanos, los frigios, los habitantes de la Táurica y, en una palabra, todos los bárbaros aparecen en los monumentos griegos con calzones semejantes a estos pantalones, pero más largos y más arrugados. Los galos se distinguieron con aquella parte de su vestido llamada por los latinos bracece, lo que hizo llamar a una parte de las galias gallia braccata (bragada).

En definitiva hablamos de pantalones ajustados en su parte alta con la particularidad de tener muy ceñida la entrepierna, que se iba agrandando hasta el ruedo final en la bocamanga cosa que emulaba una “pata de elefante”, que también así se los conocía.

Además de Emmanuel, eran cultores de esta prenda, de los internacionales Tom Selleck en su serie Magnum, calentaba la tierra. Les hablo de los que me cautivaron a mí, porque hay muchos más. Si por estas época andamos hay que recordar a las mujeres que también se impusieron en la moda de estos pantalones que no reconocían género. Me refiero a “Los angeles de Charlie”, Kate Jackson, Farrah Fawcett y Jaclyn Smith.

De los nacionales por esta época recuerdo a Jorge Martinez cuando todavía se lo reconocía por el rostro y sus amores con el “corchito erótico” Verónica Castro.

Desde entonces, la combinación de botones y cierres en los pantalones ha ido alternando según el capricho de los modistos con mayor o menor aceptación del público masculino generando incluso elecciones definitivas, ya que hay caballeros que sólo usan pantalones con un sistema de abertura y no con otro en virtud de preferencias estrictamente personales.
En la moda como en la vida “todo vuelve”.

AleK Con el aporte histórico-psicológico de Ale K.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here