Siempre se habla en las paginas gays lo que sufre alguien que sale del armario, lo he notado en estos días con las declaraciones de Lucas Bertero (el panelista de DDM) que salio del armario al aire. Los mensajes de apoyo y desaprobación empezaron a pulular por todas las redes, los de desaprobación hablaban especialmente de una traición a su esposa de la cual es amigo hoy en día.

Por eso pensé en escribir esta nota pensando exclusivamente en esas mujeres que son testigos in-consultas de las salidas del closet de sus maridos.

“Vení tenemos que hablar”. En cuanto escuchó esas tres palabras, Laura, de 41 años, comprendió que su vida iba a cambiar. Roberto, el que era su amor desde la universidad, con quien había vivido ocho años de un matrimonio tan normal como cualquier otro -pensaba ella-; con quien había tenido dos niños preciosos; el marido detallista que la seguía haciendo reír con sus chistes de colegio, estaba allí sentado, mirándola con un gesto de angustia infinita.

“No añadió nada más durante unos segundos. Imaginé primero que lo habían despedido del trabajo o que me iba a decir que estábamos en la ruina”, recuerda Laura, “no quería ni pensar que podía haber otra mujer. Entonces lo soltó: ‘Lo siento, lo siento muchísimo…, pero soy gay y he conocido a otra persona’. Y se echó a llorar. Era una situación irreal. Yo sentía una mezcla de incredulidad y de dolor. No fui capaz de decir nada y me puse a llorar también”.

La confesión de Roberto llegó como un torrente con el que desahogó toda una vida de negación y engaño. “Me dijo que antes de casarnos estaba convencido de que iba a ser capaz de controlar el deseo que sentía por los hombres, y que durante mucho tiempo lo logró. También me aseguró que nos quería mucho a mí y a los niños. Y sé que es verdad. Pero cuando conoció a su actual pareja… Una mentira no puede mantenerse para siempre”.

Mucho tiempo después Laura seguía preguntándose cómo había sido posible que nunca hubiera percibido nada. Que no hubiese existido algo, ni fuera ni dentro del dormitorio, que la hiciera sospechar. Y todavía hoy no ha encontrado una explicación.

Siempre hay dudas sin embargo de que en estos casos no haya ningún indicio sobre la auténtica condición sexual de la pareja. “Como se suele decir no hay mayor ciego que el que no quiere ver. A veces se niega que exista un problema porque se necesita que ese matrimonio funcione. Pero siempre hay señales que indican que uno de los dos no tiene una relación plena y satisfactoria, al menos en el terreno sexual. Aunque eso dependerá también de lo que considere cada uno que es una relación física satisfactoria”.

Hace unos años recibo en consulta a una mujer en busca de ayuda para afrontar la misma difícil experiencia de Laura. Ella y su pareja se habían casado tras un año de noviazgo. Ni antes ni después de la boda hubo sexo entre ellos. Ella encontraba la explicación a este hecho en el carácter “muy respetuoso” de su pareja y en las profundas convicciones religiosas que ambos compartían. Hasta que él le reveló la verdadera razón. Cuando llegó a la consulta, estaba furiosa con el que ya era su exmarido por haberla hecho vivir un engaño que le había obligado a replantearse todo en lo que creía. Pero también se había enojado con ella misma por no haber sabido ver lo que ahora le resultaba tan evidente.

Es un hecho que la homofobia sigue empujando a muchos hombres a crear una pantomima en la que representan un papel que no resulta creíble sin una mujer a su lado. Estos índices aumentan mucho mas en países latinos, católicos,  donde la presencia de la Iglesia aumenta el rechazo de la vida gay y propulsan la homofobia.

El New York Times publicó hace varios años un estudio que calculaba entre 1,7 y 3,5 millones el número de mujeres estadounidenses que estaban o habían estado casadas con un homosexual. Eso significaría que entre un 15% y un 20% de los gays de Estados Unidos oculta su verdadera naturaleza con una boda. El porcentaje es reducido, sin embargo, cuando lo comparamos con otros lugares donde la condición sexual puede significar la absoluta exclusión social. Organizaciones locales estiman que la cifra se eleva al 85% en la India y hasta el 90% en China. En este país es un hecho tan habitual que incluso existe un término para los millones de mujeres casadas con homosexuales, las tongqi. Una de ellas, Xiao Yao, creó tras divorciarse la primera web de asistencia para ellas: la Casa de las Esposas de Hombres Gays en China, que además cuenta con una línea telefónica de ayuda psicológica.

Existen plataformas similares en Estados Unidos, como Straight Spouse, también fundada por otra víctima colateral de los convencionalismos y el miedo. En su blog, donde se recogen todo tipo de experiencias, una tal Joanna relataba cómo la sospecha de una infidelidad convencional le llevó a espiar a su marido y a descubrir que mantenía una vida paralela con un compañero de trabajo. “Durante meses guardé silencio por mis hijos. Él seguía siendo igual de cariñoso y dulce, e igual de distante y desinteresado por el sexo. Por lo menos en eso me sentí aliviada, al saber que no era culpa mía por ser poco atractiva o poco hábil. Sencillamente, es que no podía satisfacerle”. Cuando Joanna ya no pudo soportar ese extraño statu quo, una tarde, en el coche, delante del supermercado, le hizo una pregunta sabiendo de antemano la respuesta: “Paul, ¿sos gay?”. “No quiero serlo”, contestó él tras el desconcierto inicial. Solo añadió que al menos había intentado ser el mejor marido y un estupendo padre.

“En algunos casos, estos hombres pretenden compensar el engaño a sus parejas dándoles todo lo que ellas desean. También sexo”, se dice, “pero siempre hay grietas, un déficit que suele aparecer en el contacto físico, aunque sea de forma inconsciente. Por eso, además del golpe que produce en esas mujeres un descubrimiento así, también es frecuente cierto alivio al encajar las piezas y comprender el desinterés sexual”.

El sentimiento de culpa, tan habitual en el fracaso de otras relaciones, es menos usual en estas: ellas no fallaban, se trataba de que ambos jugaban en divisiones diferentes. Una razón que también podría explicar por qué estas rupturas suelen resultar menos traumáticas que las provocadas por el típico triángulo amoroso,

 

Infidelidad de género:

 

Fran Drescher

La actriz estadounidense Fran Drescher (famosa por su interpretación en la serie La niñera) también fue capaz de convertir un matrimonio equívoco en una amistad duradera. Después de 21 años junto al productor Peter Marc Jacobson pidió el divorcio porque, como ella misma reconoció, su marido había salido por sorpresa del armario: “Al principio le odiaba, pero luego me di cuenta de que no podía castigarle por haber sido consecuente con sus sentimientos. Lo gracioso es que yo pensaba que teníamos una vida sexual mejor que la de cualquiera de nuestros amigos… Pero lo más importante es que seguimos queriéndonos”. Tanto es así que llegaron a trabajar juntos en una serie titulada Happily Divorced, que estuvo basada en su propia historia.

“Cuando hay otra mujer, entra en juego la comparación y la rivalidad. ¿Qué tiene ella que no tenga yo? ¿Qué la hace mejor? Es obvio que cuando el problema es la orientación sexual, la autoestima sufre menos”.

Para Laura, tampoco hay duda: “Desde luego, prefiero que hubiera otro y no otra. Yo siempre dije que no iba a pasar nunca por una infidelidad y, en cambio, en esa situación veía a Roberto más como una víctima que como un cerdo que me hubiera puesto los cuernos. Por eso ahora, después de tres años, podemos seguir siendo amigos. No hay resentimiento. Y además su actual pareja es un chico que me cae muy bien”.

“No solo es posible que los sentimientos se mantengan, sino incluso que la relación sobreviva si los miembros de la pareja son capaces de diferenciar el plano emocional del físico”, se ve en la diaria del consultorio, “Ocurre cuando ninguno de los dos quiere renunciar a lo que les aporta su convivencia. Lo mismo sucede con las parejas asexuadas. El amor puede sobrevivir sin sexo”.

Lo cierto es que hay muchas formas de vivir en pareja y de obtener de ese vínculo aquello que se necesita.

Traté durante mucho tiempo a un hombre de cierta posición e intensa actividad social, casado y con hijos, que no se sintió obligado a renunciar a sus inclinaciones homosexuales gracias al apoyo de su mujer. Ella lo sabía desde siempre y aunque nunca lo hablaron de forma explícita, establecieron un acuerdo tácito por el que ambos podían hacer su propia vida siempre que no comprometieran la imagen familiar.

“Cuando hay acuerdo no hay engaño”, pero como hay hijos nos deberíamos preguntar si ese es el mejor modelo de pareja que puede ofrecerse a los hijos, basado en la apariencia. Hay que ser consciente de que tarde o temprano ellos lo descubren, por eso es mejor ser honesto y afrontarlo de la forma más positiva. El hecho de que su padre sea gay no significa que desaparezca todo lo bueno que han vivido juntos, ni cambian los sentimientos”. Los niños de Laura y Roberto, que tienen ocho y seis años, saben que su padre está con un amigo que ya forma parte de la familia. Nada más ha cambiado. “Entienden los sentimientos de él como algo natural y ven que los sigue queriendo muchísimo”, concluye Laura, “ellos van a tener la suerte de crecer sin tabúes, por eso sé que nunca cometerán el error de vivir la mentira que vivimos nosotros”.

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7 Comentarios

  1. Yo pasé por algo similar, no fue nuevo para mi porque antes de casarme ya habia tenido historias con flacos, pero para una vida familiar tenia en claro que queria una mina, luego de unos años todos cambiamos y ahora enfilando para los 40 me doy cuenta que ambos estamos sufriendo por algo que no se puede ocultar, ya le dije que quería separarme pero ahora estoy juntando valor para decirle la verdad… se lo merece. Espero que todo se dé en armonia..

  2. Yo con mi esposo coji cuatro veces en 3 años de matrimonio con la mala suerte que en una de las primeras veces me dejó embarazada, me siento como la que dice la nota que lo veía muy respetuoso a su marido… así fue lo mio, ahora lo encaré y me lo negó, pero le dejé en claro que no le creía, está angustiado, porque sabe que es una decisión tomada, seguramente por como va todo nos terminemos separando, lo lamento por mi hijo pero quiero que los 3 seamos felices, aunque el termine presentandome un novio…

  3. Gracias por pensar esta nota desde el punto de vista de las mujeres. Es verdad que las paginas gays piensan siempre en los hombres y no en lo que dejan atrás… La nota parece sacada de mi propia vida, es tal cual!
    Estoy pasando por lo mismo, nunca he visto a mi marido con otro hombre, nunca me ha pedido tener sexo por detras, pero aun asi hace tres anos el ni me mira ni me toca osea nada de nada y dormimos en la misma cama pero el desde hace anos no tiene ereccion conmigo y no tiene apetito sexual, cosa que no me explico por que soy una mujer bonita y atractiva hacia el sexo masculino. Cuando por la calle noto que otros hombres me miran, me elogian, si paso por una obra es un escándalo que me levanta la autoestima, pero para el parece que no existo, ahora tiene un amigo del gym, que viene a casa o se van a jugar tenis y vuelven re tarde, se que algo les pasa, y yo tambien estoy teniendo una historia con alguien del laburo, por eso estoy empezando a pensar en el divorcio… Es triste porque cuando nos casamos teniamos muchos proyectos.

  4. Yo estaba buscando algo de informacion cuando encontre tu nota a mi me pasa algo parcido llevo 4 meses sin tener relaciones, en las vacaciones se leyó un libro entero y aparte nada de nada, para hacer el amor no me toca, y en las noches ve solamente la tele, pero yo lo he visto tocansose a solas el culo, se lo toca y se lo huele y me dijo un dia que le gustaba ver los musculos de los hombres… he estado muy deprimida y tengo un hijo hermoso que por el doy todo y no quiero quitarle a su papa.

  5. hay muchos que usan a las minas como pantallas o tapaderas, porque cuando se casan ya saben que les gustan los chongos, de hecho tengo un amante que está casado y con hijos, hace 8 años que está conmigo y siempre me dice que no va a dejar a su familia que si yo lo acepto así todo ok, pero que sino la cosa se termina.

  6. yo vivi 7 años con una mina, y si bien algunas veces la cague con algun tipo y varias minas en un momento para sincerar la relaci{on le propuse ser abiertos, y empezamos a meter minas y tipos en la cama, después fuimos al boliche de Anchorena y empezamos a ser swingers, un dia ella vino y me dijo, esta bien si tengo novia?
    Se me cayo el mundo, no se porque pero se me cayó, yo me calentaba cuando estaba con otra mina pero pense que lo hacia por mi… Despues nos costo varias sesiones y momentos jodidos de pareja para llegar a lo que somos hoy un matrimonio abierto a todo… ella tiene amigas y yo amigos, la cosa está mejor pero no somos los que éramos… Excelente nota, buena perspectiva. Saludos

  7. Gracias estimado Ale por esta nota.
    He tenido ese paciente que te he derivado porque ya es amigo. El se había creído bisexual y escapado, como tantos, de todo compromiso con un gay, jamas diciendo en su entorno que también tenia relaciones con hombres y casándose al fin con Ella. Incluso su terapeuta de entonces había propendido a que eligiera por esa vida heterosexual que le diera la calma y las certezas que el ser gay no le daban en un país donde todavía el serlo era considerado un gran problema, y en cambio seria condenado por los suyos al lugar de los locos, perversos o delincuentes. Casándose con Ella creyó que encontraba la solución a eso que NO QUERÍA SER, después de todo a Ella la amaba. El hijo de año y medio cayó en la piscina y se ahogó mientras Ella hablaba por teléfono con su hermana que se estaba divorciando cuando apenas aparecía la Ley de divorcio en la Argentina. La esposa se undió en depresión y con Ella internada conoció un muchacho. Cuando Ella se recuperó se lo dijo. Ella no reaccionó como Laura. La vida de este nuevo gay fue un infierno. La esposa murió de cáncer después. Entonces decidió ir a vivir a otro país. Se castigó hasta hace poco pero hemos podido recuperarlo. Eligió su verdadera identidad sexual. Eligió alinearse consigo. Luego la pandemia SIDA le quitó a su muchacho. Mi ex paciente y actual paciente tuyo sobrevivió, podríamos decir a todas las desgracias Gays de una generación que compartimos. Lo salvó la psicología. A veces viendo estas cosas y leyendo a tantos tapados me digo que el camino es tremendamente difícil, pero sigo opinando que lo auténtico es lo que realmente tiene valor aunque muchos me denosten en mis opiniones en esta y otras páginas. Tal vez sea un pensamiento Naîf, pero es lo único que puedo pensar como utopía de los diferentes caminos a indicar a nuestros congéneres y pacientes.
    Afectuosamente

    Lic. Mariano Lelez

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