Trump se expresa en Twitter la red social más agresiva que le puso un freno.

En tiempos donde los “troll” o los “bot” ocupan la escena mediática y hasta protagonizan acusaciones que involucran a figuras de la política y la farándula, no son pocos los que advierten que Twitter es la red social más agresiva y, por lo tanto, ya empiezan a limitar los ataques virtuales que se realizan en su plataforma.

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Un freno para Trump

Como Trump dio muestras de utilizar la red social del pajarito en forma agresiva, no bien gano las ultimas elecciones, como lo hacé acá la tristemente conocida CFK.
Twitter le puso freno a la cuenta de Donald Trump y por ende a cualquier cuenta verificada o no que incurra en esa modalidad.
A partir de ahora cada vez que cualquier persona utilice la misma para agredir unilateralmente a otra persona sea el presidente de USA o no, la cuenta será suspendida.

Mientras hace apenas unos días la propia red anunció que mejoró la herramienta para bloquear conductas abusivas o de acoso en su comunidad, bien se sabe que las publicaciones agresivas en Twitter pueden venir de la mano de una persona real (troll) o de las líneas de código de un robot (”bot”, como se conoce a los sistemas que imitan comportamientos humanos), pero la cuestión pasa por ver hasta dónde se regulan esos comportamientos en esta red social.

“Es un mito legal que el discurso de Internet no esté regulado y que cualquiera puede decir lo que quiera”, sostiene el abogado Sergio Mohadeb, a quien cientos de tuiteros consultan diariamente sobre “derecho práctico” a través de su cuenta @dzapatillas. Según su visión, sin embargo, no hay una forma de unificar los casos de “trolleo” en Twitter porque son todos distintos: “no es lo mismo tuitear una amenaza que publicar contenido pornográfico infantil”.

El especialista resumió así que la libertad de expresión en Twitter es absoluta, en la medida en que los mensajes no escalen a mayores y se conviertan en un delito que incluya amenazas, pornografía infantil u hostigamiento. Es común que los trolls dediquen sus esfuerzos a difamar a otras personas, y mientras no se salgan del marco legal (y de las condiciones de uso del servicio) no hay mucho que se pueda hacer más que “no alimentar al troll”, según el consejo de Mohadeb y de varios especialistas en el tema.

La popular frase “No alimenten al troll” viene de los primeros foros de Internet, cuando se sugería a los miembros de esas comunidades virtuales no responder a los usuarios que llegaban para molestar, provocar o alterar discusiones. Pero en Twitter los mensajes irónicos o en broma son los que priman y es necesario diferenciarlos del comportamiento abusivo. Para ello, esta plataforma tiene un apartado especial en su sitio web donde informa a los usuarios qué hacer ante un comportamiento abusivo o una amenaza violenta. Pero además de las herramientas disponibles para bloquear, reportar o denunciar una cuenta troll, los usuarios de Twitter -como de otras redes sociales, claro- tienen una Fiscalía Especializada en Delitos Informáticos a la que pueden acudir.

Entre los delitos de los que se encarga este organismo se encuentra la pornografía con menores involucrados, el suministro de material pornográfico a personas menores de edad, el hostigamiento y el maltrato, las amenazas simples, la violación de secretos y de la privacidad, y el grooming.

“El 0800 (0800 33 347225) de la Fiscalía funciona las 24 horas, los 365 días del año. Cualquiera sea el ilícito que se denuncia o el lugar donde ocurrió (más allá de nuestra competencia), se recibe la denuncia de todas formas y se la canaliza por donde corresponda”, explicaron desde el organismo con sede en capital federal pero que, en temas como la pornografía infantil, trabaja en conjunto con las fiscalías de todas las provincias.

En este sentido, también existe una iniciativa del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) -que se puede encontrar en el sitio http://internet.inadi.gob.ar-, que tiene como objetivo preservar el ámbito de Internet de cualquier tipo de manifestación de violencia discriminatoria que afecte los derechos de grupos, comunidades o personas.

Gabriel Arancibia

Periodista, máster en Letras y doctorando en Estudios del Lenguaje (Univ. Siglo21). Activista LGBT y corresponsal en Córdoba de Usandbath, Citishow y Dambiente.com

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