#SERGAYENELCONURBANO: La Mujer Conurbana transmisora de la cultura homofóbica

  EL CASO DE LA MUJER  MADRE y ARGENTINA 

La Siguiente hipótesis se desarrolla a partir  del pensar que la conducta homosexual o el homoerotismo,  no es patrimonio  de una minoría. Consideramos que la homosexualidad es solo una vicisitud de la sexualidad y que todo hombre en algún momento de su vida puede haber tenido una experiencia homosexual o al menos sostenido la fantasía.
 Por otra parte, las afirmaciones que sustentan esta parte de la investigación  se basan en la historia clínica  de un paciente gay que se enamoró de un joven que se descubrió gay con él,  y cuyo vínculo de amor no pudo prosperar por presiones de la madre del joven. 

 

Dice María Alejandra Rodríguez Zía:

“La mujer machista ve al hombre como perfecto y a ella como la imagen de la imperfección, y así educa a su hija y a su hijo. A ella  le transmite mensajes como “Tené cuidado, que no se aprovechen de vos, todos quieren lo mismo, les das lo que quieren y luego te dejan….” https://www.clarin.com/buena-vida/mujer-machista-cuestion-genetica_0_Bk9lI69wXl…

O sea, esa madre no reconoce ni en ella ni en su hija el deseo sexual femenino separado del deseo del varón. No asume su posibilidad de independencia y autonomía respecto del macho. Entonces adoptará un rol de debilidad como modo de supervivencia.

Esa mujer sobrevalora el pene de su hijo  en oposición a la subvaloración de su vagina que utilizará como modo de obtener  beneficios, por lo tanto, todo lo que refiera al erotismo anal de ese futuro macho argentino, lo reprimirá desde bebé.

Leé mas de la investigación acá

Frente a  esta erogeneidad (1) anal masculina, decimos, que esta madre se posiciona  con la fuerza de la prohibición  que por tanto conlleva a la tentación.

El conservar el establishment machista  le otorgará a esa madre ni más ni menos que un poder.

El  pene, por otra parte,   se hace poderoso ( o sea que se transforma en falo (2)), cuando es  proveedor.

Por lo tanto Ella será  la única dueña   del culo de su hijo en virtud de vigilar su clausura y propiciar únicamente la pulsión fálica. Es decir,  el pene como exclusiva zona erógena del varón, mas allá de su función reproductora.

Sin embargo lo anal tiene cualidades de expulsión y retención tanto como posibilidades de ser zona erógena de sumo placer.

Y las heces  en el inconsciente,  ocupan  las mismas series psíquicas que el falo y el  dinero.

La madre argentina conurbana, que acá planteamos como posible y sin generalizar, necesitará de hijos que aporten más provisión (acaso para empezar, a través de subsidios),  y de nietos que sostengan su sistema de creencias.

Entonces el hijo varón deberá ser abastecedor  frente a la supuesta debilidad materna que no es tal, especialmente si hay padre ausente en la familia, como suele suceder.

Que su hijo varón  se relacione afectivamente  con un gay, para esa madre puede se una catástrofe por  disrupción de su axiología. 

El hijo podrá “cogerse” al gay por placer siempre que no se sepa de ese placer. Podrá utilizarlo y robarle, pero tiene prohibido amarlo.

El objeto de amor deberá ser ella. Las nueras pasarán a ser  victimas de este joven macho,  reanudando el círculo que da legitimidad a esta cultura. 

Esas nueras   nunca estarán a la altura del amor que sus hombres profesan a  esta madre argentina. Estas jóvenes    aportarán   al  varón la tranquilidad de la  esperada heterosexualidad que exige la cultura, el hogar y la progenie,  hasta que les toque el turno de elevarse a la categoría de sacrosantas en este matriarcado subyacente a la cultura machista.

Pero el gay es un varón que podría suplir la función nutricia materna, dar calor y  protección tanto como hoy facilitar el  acceso a la paternidad compartida mediante el alquiler de un vientre,  haciendo desaparecer la figura materna como institución.

Si ese gay se niega a ser seducido por la madre del pibe del conurbano, y a proveerla o adorarla como espera,  pues ya tiene su propia madre con la cual ha lidiado, esa madre perderá  a su hijo desde la funcionalidad que le otorga la cultura.

 

Esta Madre   poderosa si las hay, cabeza de familia,  sufriente y quizás manzanera  del  conurbano, luchadora pero dependiente del Estado y con problemas de clase,  no tiene posibilidades de éxito de sostener su Status frente a un varón, quizás mayor,   que coapte a su hijo como pareja y que descrea de esa debilidad estructural que ella porta por costumbre.

Pues, ese gay  reconociéndose públicamente puto ha desmantelado  el paradigma  de la cultura machista del “sin compromiso” que esta madre sustenta y transmite culturalmente desde su posición subjetiva en  relación a la práctica homosexual.

De modo que el  hijo puede quizás  observar que el gay con el que goza en la cama y nada le pide a cambio, puede estar haciendo uso de  su derecho a la igualdad sin necesidad de obtener subsidios por ocupar un lugar parecido al de su madre en los entramados de la discriminación.

Este  gay conurbano hipotético, quizás por amor,  podría cubrir en principio las necesidades de la pareja con el fruto de su profesión u oficio,  transfiriéndole al hijo de esta madre machista la necesaria autoestima para saber que él también puede salir del aplastamiento socio-cultural que lo condiciona. Y ese aplastamiento socio-cultural la incluye a Ella como sustentadora del mismo.

Entonces el gay será el enemigo despreciable de la madre argentina conurbana. Mujer que transmite la cultura que subsidiariamente la favorece y que, se reitera, frente a estas variables posibles,  preferirá que su hijo sea:

Chorro:  De esta manera puede ser cómplice para verse  beneficiada.

Falopero o borracho:  Así el hijo podrá ser imperfecto como ella se siente,  pero volviéndose perfecta a los ojos del hijo y de su entorno,  haciéndolo por débil dependiente de ella y su sufrimiento.

Antes que puto:  Ya que si el hijo es puto se puede transformar en una víctima, como ella,   sin gozar de los beneficios de los que ella goza y por tanto no pudiendo proveerla. Pero,  por sobre todo, representar la antítesis del macho, obligado  abastecedor de lo “débil”,  que ella y la cultura que transmite necesitan para subsistir.

(1) Erógeno: Toda región del revestimiento cutáneo-mucoso susceptible de ser asiento de una excitación de tipo sexual.

(2) Falo: Para el psicoanálisis es el subrogado del pene, al igual que el hijo para la mujer (en algunos escritos de Freud) es  un falo, como subrogado del pene y continuación de si misma.

Mariano Lelez

Licenciado en Relaciones Públicas, Licenciado en Psicología, Sexólogo, Investigador, escritor, Poeta- marianolelez@hotmail.com

2 Replies to “#SERGAYENELCONURBANO: La Mujer Conurbana transmisora de la cultura homofóbica”

  1. Perdon. Todo bien con el analisis psicoanalista, estoy de acuerdo
    Pero toda la verborragia sobre el conurbano? Para mi, es caer en cliches y prejuicios.

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