La vida gay en Buenos Aires es una cosa y en provincia es otra. En las provincias, en ciudades de distintos tamaños (también en pueblos) la vida gay siempre tuvo esa cosa “de que no es fácil ser gay aquí”, es difícil, es una tortura. En el interior como lo llaman los “porteños”, siempre fue un reto, en temas como este, él activismo, las luchas por los derechos, los lugares de ambiente, ahora con ley de matrimonio igualitario-ley de genero, el panorama va cambiando en algunas cosas, ya se ve el trabajo del activismo en las provincias pero faltan atravesar muchos obstáculos todavía.

recuerdos
Siempre invisibles, como por debajo del agua

Los lugares de ambiente por ejemplo, en las provincias están en las grandes capitales y de casualidad en alguna ciudad de la misma yo diría son muy ghetto, no niego que hay algo de cruising (sexo publico) en algunas ciudades del interior, pero en otras y -serán creo mayoría-, o no hay nada, o es difícil por que estos temas son muy complicados de mostrar,  para andar de levante libre te tenes que hacer mínimo 200 km.

En provincia es así, que se la va hacer, ahora en ciudades como Rosario, Mendoza o Córdoba, hay mucho de ambiente gay, Mendoza tiene una oferta de boliches y pubs increíbles, casi todos del mismo dueño, que es gay. En Córdoba capital por ejemplo, nadie puede decir que no hay cruising: Puente Natural, Plaza Austria, Parque Sarmiento, (la mítica cueva del oso), saunas, cines, nadie puede mirar para otro lado y decir que nunca paso nada.

Yo vivo en Riobamba, un pueblo al sur de la provincia de Córdoba y tuve que invisibilizarme, en principio por mi pudor (al comienzo, más cercano a la inmaculada concepción) y luego por mi familia, hasta que empecé a darme cuenta que todos se fijaban en mí, inclusive los “machos heteros” reconocidos, tuve relaciones con amigos de mi viejo, de mis primos, de mis hermanos, todos casados, grandes padres de familia, que me llevaban al campo y ahí hacíamos de todo, se liberaban, se daban permiso, (ellos me decían que es muy común, casi el 80% ha tenido relaciones con otros hombres), pero siempre invisibles, como por debajo del agua, porque estos hombres han seguido las pautas del mandato, mientras tenían estas relaciones estaban de novios, se casaban y eran padres, me recomendaban lo mismo, yo no quería eso para mí, quería ser libre.

Lo más cercano a la “libertad” de mi ciudad, para soltarte es Río Cuarto que tiene “cierta” vida gay. Donde pasan muchas cosas, pero sin mostrarlas, creo que quedo plasmado en las noticias con el caso Dalmasso, todo lo que pasaba en una ciudad tranquila como Río Cuarto; sexo, muerte, drogas, orgías, política, todooooo.

En los lugares comerciales, a lo sumo encontraran un mensaje de sexo (un graffiti), pero alguien para cojer nada, recorrí estaciones de servicio, la vieja estación de la línea San Martín, donde ya no se puede hacer nada por que tiene vigilancia, es al pedo ir a perder tiempo, Riobamba siempre fue muy tranquilo, mucha austeridad. Día y noche no tiene nada de gente que estén en la onda de hacer algo, por que no da, somos como pueblo chico infierno grande, aunque quien sabe y ¿quien dudaria de un grupo de chicos que salen a pescar, o que se van al monte a cosechar…? Créanme pasan cosas, es la tapadera perfecta!

No hay lugares de ambiente gay cercanos, si haces 400 km te vas a Córdoba Capital y por 500 km estás en Buenos Aires. Si, estamos lejos.

Prefiero Capital Federal, tiene más lugares de levante, boliches, saunas, acá como que estamos a años luz de todo eso. Hasta me atrevo a decir que ni las apps del celular te salvan, conocer alguien en Grindr, Tinder para cojer ni ahí, es un desierto, aunque a veces alguien del pueblo está prendido, pero al pedo porque nadie concreta nada, ahora  cuando uno va a Buenos Aires y pasas la General Paz a Capital, el Grindr explota y ya tenes gente que quiere conocerte.

El año que viene voy a la UADE y ya me dicen que la voy a pasar muy bien.

1 Comentario

  1. Hola Juan! un gusto conocerte y que escribas acá en Dambiente es para mi un placer.Como nadie comento la nota,quiero ser el primero,la verdad y eso que muchos los que pasamos por esta situación es así. La vida LGBT en Capital de la provincia son como dos universos paralelos.Por que para un LGBT de Capital que nació en una ciudad donde nacieron en un seno familiar que los acepto y mas todo el ambiente gay que lo tienen servido en bandeja la verdad es una maravilla (ojo por supuesto que hay homofobia como todo en este mundo pero hay una muy buena diferencia del contexto social porteño del provinciano) mas algunos que nacieron en los barrios mas emblemáticos que también tienen la oportunidad de viajar a las latitudes donde lo LGBT explota a lo loco.Los que nos toco nacer y vivir en el Gran Buenos Aires o en alguna ciudad de la provincia lo tuvimos como mas difícil. Mas si encima nacimos en una familia que no nos acepta y eso es una amenaza para nosotros por que se pone en peligro toda nuestra integridad,vivir en el closet es agotador,mas el tema de formar una pareja es diría yo algo tan complicado por el contexto social tan diferente que el de capital.Y todo el ambiente es mas difícil ubicarlo por que el tema comercial acá es difícil incorporarlo,acá en provincia siempre ser LGBT fue todo un reto,la falta de contención y toda la desesperanza hace que la única opción sea irnos a capital donde todo es distinto.Una cosa que noto mucho es ver tanta división entre los gays porteños y nosotros los gays provincianos.Los gays porteños como que no comprenden la realidad de los gays que vivimos en provincia.Lo difícil que es concretar un encuentro por ser tan minoría nosotros en un lugar donde estamos alejados de la capital.Los prejuicios de la sociedad provinciana que invisibiliza y silencia nuestra identidad todo el tiempo,como que pareciera que las leyes lgbt no llegaron acá.

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