Psicologos especializados en el desarrollo de la heterosexualidad: ¿Un problema Social o de Salud Mental?

Mariano Lelez
Ante la publicación del siguiente enlace en un foro de discusión de psicólogos clínicos argentinos, a efectos de generar debate, el  99, 9 %  de los profesionales presentes admitimos que este supuesto profesional de la salud mental y su grupo de trabajo venden humo. Veamos…

 

 

Parece un chiste pero es verdad.

Sin embargo, frente a mi fundamento profesional respecto de que lo único que puede hacer un psicólogo en favor de la queja de un paciente que reniega de su  homosexualidad,  es utilizar técnicas conductistas de persuación para, fuera de la ética de muchos de nosotros,  fortalecer la represión del deseo del paciente, algo erróneo, porque la pulsión (concepto limite entre lo psíquico y lo somático) siempre tiende a satisfacerse en su recorrido; una colega me espetó entonces que yo era un heterofóbico a lo cual le respondí:

“Estimada Licenciada: Mi problema es que siento una fuerte tendencia heterosexual. No puedo dejar de pensar en la suave turgencia de algunos pechos femeninos, en el sabor entre salado y ácido del interior de algunas vulvas, en el deslizamiento misterioso y profundo de una vagina bien lubricada, en el aroma natural de un pubis femenino. Tengo incontrolables erecciones ante las satinadas nalgas  de una mujer, distintas a los  apretados y velludos glúteos de mis  ídolos deportivos cuyas espaldas son mas anchas que sus musculosos culos que solo me provocan indiferencia. Lo he intentado, lo juro, pero al tener frente a mi rostro un pene erecto, un glande con olor a mi propio sexo,   he vomitado, y cada vez que he querido que me penetren,  vergonzosamente mi esfínter anal de forma refleja se cerró,  y hasta he golpeado instintivamente a un  barbudo que intentó dilatarme con su lengua, aún cuando yo estaba de acuerdo, y que entonces quiso hacerme una felatio para que me relajase, provocándome este hecho  una sensación de inadecuación  que me llevó a la depresión y estuve medicado. Y lo peor,  es que si   un hombre me toca lascivamente o intenta besarme lo siento áspero, repugnantemente  peludo,  con un olor rancio que no puedo soportar. La barba de un macho, su torso firme y marcado  raspando con sus pelos   mi pecho y su boca cercana a la mía me producen rechazo,  y a lo sumo,  puedo tener a otro hombre como amigo y darme la mano para saludarlo. La visión cercana de un par de testículos   me provocan nauseas o risa ¿que puedo hacer doctora? quiero ser Gay, tengo dos papás del mismo sexo, mis tías son lesbianas, me he educado en  una escuela donde el matrimonio igualitario es condición   “sine qua non”  para pertenecer al grupo de padres, quiero formar pareja con un hombre  y no puedo ser PUTOOO doctoraaaaa!!! . ¿tendrá usted un tratamiento para mi?”

Ante esta ironía el moderador del grupo me eliminó de la conversación, lo cual, me enorgulleció,  y me hace querer decirle al lector en esta nota  que hay que tener cuidado con el colega al que consultás y siempre te recomendaré por las dudas un psicólogo o psicóloga   que pueda decirte claramente  en que lugar ubica tu orientación sexual.

Y para estar informados acerca de esto: 

Hablemos ahora en el sentido clínico,  apelando en esta oportunidad a una dicotomía binaria excluyente (homosexual-heterosexual, Macho- hembra, Activo – Pasivo) a la que pretendo no reducirme cuando  como Sexólogo Clínico  trabajo en la comprensión integral del deseo de mis pacientes desde el paradigma actual de Diversidad Sexual
Desde el punto de vista clínico, entonces,  para  la psicopatología más contemporánea:   La homosexualidad es solo una vicisitud de la sexualidad.
Y esa vicisitud depende de en que estructura psíquica se manifieste.
Si hablamos  de perversión  será en virtud de cumplir el perverso su única satisfacción sin importar el deseo del otro o aprovechando que el otro es vulnerable como en el caso de la pedofilia;  o quien se satisface violando  (y eso cabe a heteros y a homos).
 Y se da cuando “el otro” no está en condiciones de elegir y/o el que se satisface a expensas del otro,  posee un lugar de poder que lo favorece a estos efectos.
Cuanto  mas caudal de satisfacción logra a partir  del sufrimiento o dominación del otro mejor para el perverso.
Pero acá, no te estoy hablando de ese juego morboso que tanto te gusta. Te estoy hablando de aquello que  resultaría insoportable a tu psiquismo, una catástrofe para tu salud mental,  emocional y física, y que tal vez, probablemente ni  puedas imaginar ser verdadera victima de un perverso capas de llevarte a tu muerte en cualquier sentido.
La corrupción (aprovechar un lugar de poder para beneficiar la propia satisfacción sin que el resto siquiera lo note o lo note tarde y el corrupto se cague en ello) no estará vinculada con la sexualidad genital pero tiene que ver con lo mismo.
El perverso siempre es seductor de masas y mayorías. El perverso siempre te rompe el culo sin que lo quieras y cuando menos te des cuenta. El perverso nada se pregunta de si, se siente perfecto, no se angustia, hace que actúes en su favor y no siente culpa.
Si se trata de la psicosis, habría que ver quien cree que ES el sujeto en cuestión cuando practica en su perdida de juicio la homosexualidad.
Para hacerlo simple, digamos que si el tipo cada vez que se excita sexualmente  cree que es su madre y cada vez que se  hace coger por un chongo  cree en su delirio que ese chongo  es su padre, esa homosexualidad eventual o permanente estaría puesta en  la psicosis. El psicótico tampoco siente culpa, porque tiene certeza de realidad su delirio, a lo sumo sufre cuando está lucido y se da cuenta de su error sintiendo  que se le termina el mundo. Lo que vive lo actúa dentro   de una realidad que le es solo propia donde la realidad del resto no existe o es una mentira.
Si se trata de la neurosis puede o no haber fijeza de objeto de deseo homosexual. En todos los casos de neurosis  podemos hablar  del “deseo” que es propio del sujeto (pongámosle “normal”).
Un neurótico, es  capaz de angustiarse, tiene fantasías perversas generalmente no cumplidas o cumplidas a medias muchas veces por culpa o miedo y suelen ser transgresiones mas que perversiones.  Puede  hacer juegos cuasi psicóticos que lo pongan en peligro pero  tiene en mayor o menor medida  consciencia de ello. Un neurótico soporta  un tratamiento psicológico mas o menos sin medicación porque puede preguntarse y mirarse a si mismo sin creer que es otra persona como el psicótico,  y podría construir lo que para la cultura se llama amor aunque ese amor no estuviera  colocado siempre en una pareja del sexo que fuera ( para “amar” el perverso y el psicótico no tienen capacidad).
El neurótico  se angustiaría o sentiría mucha ira frente al perverso, tanto como rechazo o alejamiento sexual le produciría la certeza que tiene el psicótico en su delirio.
Un gay neurótico no es un perverso ni un psicótico. Es simplemente una persona cuya vicisitud deseante se ha fijado en otra u otras personas de su mismos sexo y genero.  
Que te hayas sentido alguna vez atraído por un hombre no te hace gay. Que te hayas sentido alguna vez atraído por una mujer no te hace hetero.
Pero en cualquier caso ¿cual sería el problema? 
Sin embargo, y por lo tanto, hay homosexualidades eventuales,  como en las cárceles o como en cualquier institución cerrada de un mismo sexo y género, donde en esa circunstancia, podría  no haber tampoco necesariamente  fijeza de objeto.
El ser humano necesita de un otro,  y en la despersonalizacion y brutalidad institucional,  el acercamiento a “otro”ser humano llegando a lo genital es esperable en estados de desesperación subjetiva extrema, y luego,  al volver a la cotidianidad esa pulsión podría desaparecer.
Desde ya, que en esta escueta explicación, se está colocando la atención en lo blanco o negro de la homosexualidad o la no homosexualidad, como si fuera lo único posible, sin tener en cuenta la gran gama de grises que de ninguna manera tienen en cuenta  los “Psicólogos especializados en el desarrollo de la heterosexualidad” y que lo único que favorecerían es la hipocresía y la represión del que se siente distinto dentro de una sociedad homofóbica, donde ser auténticamente quien sos con todos tus atributos, tus limitaciones  y tus huevos bien puestos, NO GARPA.
Mariano Lelez

Licenciado en Relaciones Públicas, Licenciado en Psicología, Sexólogo, Investigador, escritor, Poeta- marianolelez@hotmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top