Palabras que duelen … por Julian Martin

Cuando TENÍA unos 13 un pendejo del colegio me hacia bullying y el tema es que me calentaba el chabon pero siempre me preguntaba ¿porque me hacia o gritaba las cosas que me DECÍA? No ENTENDÍA, el tiempo me fue mostrando que no éramos tan diferentes y que lo que gritaba era su propio miedo, iba a un industrial por zona norte, me rompian las pelotas todos porque no jugaba al FÚTBOL. Mas de uno me tocaba la entrepierna y ahora veo que en realidad les llamaba la atención el hecho de que yo era muy dotado para esa edad (13-14) pero yo era bastante gil y nunca hice ninguna, siempre callaba y me sentía como violado, ultrajado.
Les comparto este texto que tiene que ver con cuando uno se siente diferente, no solo por ser gay, sino por muchas cosas que nos azotan en la vida.

bullying_epidemic“No te van a querer ni los perros”, era la frase que ella siempre usaba para retar a sus hijos cuando se portaban mal. Primero, venía el pellizcón, y después, como de remate, esta frase punzante, aguda. Seguramente, si le preguntan, ella los educó con amor. Y en nombre del amor, dijo frases como estas…

“¿Quién quiere otro choripán?”, preguntó Carlos en el cumple de su hija. Ella estaba festejando sus 19 y él se había ofrecido de asador. “¿Quién quiere otro choripán?”, insistió. “Vos no, mi amor, que estás muy gorda”, fue la frase que disparó delante de todos sus amigos. Ella se puso roja de vergüenza, un nudo enorme le cerró la garganta y no comió más. Se levantó despacio y la soledad de su cuarto adolescente fue el mejor refugio hasta la madrugada del día siguiente. El padre murió preguntándose qué hizo mal esa noche.

“Vamos, no seas mariquita”, le dijo su profesor de natación cuando él –que en ese momento tenía 6 años– pidió una toalla al salir de la pileta porque tenía frío. Y todos sus amigos empezaron a reírse. “Mariquita, mariquita”, le gritaron. Y el profesor, lejos de hacerlos callar, los alentó. Nunca más volvió a nadar. (Y nunca, en 34 años de vida, apoyó sus labios en los labios de una mujer.)

“Sos un elefante dentro de la clase”, le dijo su profesora de Dibujo el primer día del primer año del secundario. Ella venía de un primario impecable, donde Dibujo era su materia preferida. Y era, para hacer honor a la verdad, una joven promesa. Ese año, se llevó Dibujo a diciembre. Volvió a dibujar 28 años después, cuando –terapia mediante– descubrió cuánto la había inmovilizado esa frase.

El Perito Moreno fue el lugar elegido para festejar sus 10 años de casados. Caminata por el glaciar, todos los turistas en hilera para no resbalarse. Ella iba delante; él, detrás. “Tu culo me tapa todo el sol”, fue la frase que eligió él para hacer un chiste. Y no entendió por qué esa noche ella se encerró en el baño a llorar.

Son frases que no te matan, pero te marcan para toda la vida.
Frases de mierda.

No importa cuántas horas de terapia le dediques a deshacerlas, ellas están ahí… rondando, para reaparecer sin previo aviso. Son frases que, cuando las contás, te parece que estás exagerando, que no pudieron ser así, que quizá las recordás mal… Entonces descubrís la crudeza de esas palabras.

Lo bueno es que un día, porque ese día –créanme– finalmente llega, te sacas uno por uno todos los puñales que te clavaron en el cuerpo y en el alma, te haces un sana, sana, colita de rana y descubrís que no fueron dichas con odio, que los responsables de escupirnos tamañas frases son seres que cargan, a su vez, con otras frases. Y entonces llega el perdón. Y perdonamos. Más adelante –bastante más adelante– viene la compasión. Es ahí cuando volvemos a sentirnos felices, con ganas de caminar sobre el Perito Moreno más allá del tamaño de nuestro culo, de nadar y gritar: “Tengo frío, tráeme una toalla”, de hacer una lista con toda la gente que te quiere. Porque no solamente te quieren los perros…

Tratemos de pensar antes de hablar… ya que las PALABRAS QUE DUELEN tardan muchos años en salir del corazón del otro, y hasta a veces no salen… No perdamos tiempo con los que queremos, porque perdonar lleva mucho tiempo…

PENSEMOS ANTES DE HABLAR… TRATEMOS DE NO HERIR EL CORAZÓN DE LOS QUE MAS AMAMOS… “PALABRAS DE AMOR, ALEGRAN EL CORAZÓN”…

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3 Replies to “Palabras que duelen … por Julian Martin”

  1. EXCELENTE! y porque no se limita solo al ámbito gay sino a todo el amplio espectro de sentimientos y relaciones humanas. Verdaderamente para meditar, y no solo por las actitudes y dichos DE LOS OTROS que pueden resultar tan destructivos, los que uno mismo puede haber proferido.

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