En 1990 conocí a un chico que reunía todas las condiciones que me seducían.

Arquitecto, amaba Brasil, adoraba ir al campo y era independiente.

Muy lindo, rubio, relajado. Casi de mi edad.

Me enamoré al instante. Compartimos ‘dos meses’.

amor
amor

Hacíamos tours de arquitectura. Art Nouveau y Decó principalmente, entre otras variadas actividades.

Cuando no me llamaba o cambiaba el programa, me consumían los celos. Revisaba su billetera  para ver si tenía teléfonos de otros. Queriendo encontrar algo?

Todos los días sentía que iba a dejar de quererme.

Llegó el verano y me pidió permiso para irse a Bahía de vacaciones.

-No hace falta que preguntes, dije haciéndome el superado. Mentí!

Los celos desgarraron mi corazón; se va a enamorar de otro!

Burda proyección?

Sabía dentro mío que el que quería esa libertad era yo.

No era libre de amar ni de estar con otro en su ausencia.

Solo sabía sufrir.

Necesidad de afecto y aprobación en exceso?

Abandónico, y hedonista?

Entre en una melancolía incurable.

Hablaba por teléfono durante horas con una íntima amiga para encontrar consuelo.

Mi cabeza no paraba de pensar mal.

Llore y estuve en cama durante 15 días, desconsolado.

Como si hubiera muerto alguien.

Un día llame a su socia para preguntarle el teléfono de donde estaba.

Sabía en casa de quien estaba pero no tenía el número y llame.

Su amiga me dijo que había salido. Estaba haciendo cualquiera, no pude dominarme.

Le pregunte:

-Te hablo de mí?  No te dijo que soy su novio?
Dijo que no y un frío mortal me cegó más.
Inundado de lágrimas corte el teléfono.
Que era este patrón que repetía sin cesar desde la niñez?
Sonó el teléfono, era El.
-Me llamaste?
-sí, porque te extraño!
Su silencio me estoco con su puñalada más fría!
-No hay mal que por bien no venga, dijo muy serio!
Una vez más morí en vida.
Pase el tiempo en melancolía total, contenido por mi amiga de fierro.
Volvió y no me llamo nunca más. No me ama!
Repetía el patrón de la relación con mi padre y que de alguna manera era un aprendizaje.
Con las experiencias iba a evolucionar. Deduje.
Pero el dolor y el amor duraron tres largos años, de un fantasma más?
Un día caminado por la plaza San Martín nos encontramos de casualidad y después de una saludo nervioso me dijo:
-me arrepiento de haber dejado pasar el tren…
Sentí la redención, una especie de indulgencia llegada del cielo…
amor
Melancolía

Hablamos muy poco, solo unos minutos. Por primera vez seguía mi camino con la frente en alto!

Tenía 25 años ‘Era valioso y querible’ y no un monstruo como me hizo creer mi familia por ser diferente!

 

 

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1 Comentario

  1. Como le respondí a Alzaga y por su comentario sobre MH y en concordancia con él en ese aspecto todos somos mas que “OBJETOS” de sexo, sentimientos y amor “SUJETOS” y CON DERECHOS mas allá que sean sexuales y/o sentimentales DE DIGNIDAD humana,
    tal como somos y nos hacemos merecer
    y deberíaMOS considerarnos,,,

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