Lo sé. En los últimos años las opciones a la hora de ver películas se redujeron a las salas de cine o a Netflix. El mercado del video casero (DVD, BluRay, lo que sea) ha prácticamente desaparecido y la única opción aparente de consumo hogareño legal parece ser la oferta de Netflix. Y si bien hay bastantes películas para ver allí, no todo está en Netflix, aunque se está apresurando por ingresar estos títulos. Están ampliando el publico. Ni las películas que pasaron por los cines ni las que no pasaron. Ni todas las series interesantes ni todos los documentales que valen la pena. Hay mucho, sí, pero hay muchísimo más afuera. El problema, claro, es que no hay muchos formatos legales para acceder a ese material que no “traen” las distribuidoras o la cadena reina del streaming. Así que para los títulos que acá comento no tengo otra opción para ofrecerles que decirles: “búsquenlos en internet”. Están, se los aseguro. Solo es cuestión de tomarse unos minutos, buscar y no conformarse con lo que nos da Netflix en bandeja. Hay más películas afuera.

Tierra de Dios, GOD’S OWN COUNTRY

Estas son algunas de las recientes (de 2016 y 2017), entre las que se cuentan películas muy buenas y extraordinarias como GOD’S OWN COUNTRY, BEACH RATS, LUCKY, CHRISTINE y PRINCESS CYD, entre otros títulos independientes que casi seguramente no llegarán a las salas de estreno de la Argentina.

THANK YOUR FOR YOUR SERVICE, de Jason Hall (7) Esta película centrada en tres soldados norteamericanos que regresan de Afganistan puede no trabajar tópicos muy originales, pero lo hace de una manera honesta y sin apelar a demasiados golpes bajos. Miles Teller es el protagonista principal, el que parece volver mejor mentalmente pero de a poco se da cuenta que no es tan así. Sus dos amigos vuelven más traumados y pronto iremos conociendo un hecho particularmente doloroso que sucedió en la guerra. La película los muestra recorriendo asociaciones de ayuda a veteranos, conversando, lidiando de manera realista con su reincorporación social. Sobre el final la película busca generar una tensión un tanto policial que no se corresponde al tono realista y pausado del resto del filme pero eso no le quita méritos. Es una muy creíble y crítica mirada al duro y difícil regreso de la guerra para terminar enfrentando otra serie de batallas cotidianas.

 

BLEED FOR THIS, de Ben Younger (6) La segunda de las películas del “bloque Miles Teller” intenta también un tono realista/popular para contar la historia real de Vinnie Pazienza, un boxeador obsesivo y promisorio que, a principios de los años ’90, pintaba para convertirse en una estrella hasta que un accidente automovilístico le frenó de golpe la carrera. Pero la obsesión y el deseo de Vinnie –un blanco de Philadelphia al mejor estilo Rocky, de esos que pelean de manera callejera, prepoteando, golpeando y casi dejándose pegar– le iba a dar una segunda chance, con la ayuda de su coach encarnado por un casi irreconocible Aaron Eckhart. Tras una primera parte clásica, respetuosa hasta el extremo del modelo tradicional de película de boxeadores, en su segunda mitad la película se va volviendo más previsible y rutinaria, con escenas que no terminan de funcionar bien y situaciones que se estiran y reiteran más de lo necesario.

 

GET A JOB, de Dylan Kidd (5) El ciclo Miles Teller sigue empeorando y esta es la más floja película de las tres que vi. Es un filme que intenta, en paralelo, ser una comedia de amigos, romántica y familiar junto a una crítica a la inestable situación laboral que se vive en los Estados Unidos. Teller está desocupado y su novia (Anna Kendrick) quiere que haga algo con su vida, que consiste en pasarse el tiempo con amigos jugando videogames. Lo mismo le sucede a sus amigos, que no consiguen “el trabajo de sus sueños” y luego hasta al padre (Bryan Cranston), al que despiden de su empleo. Todos van consiguiendo algunos “rebusques” pero ninguno parece disfrutarlo o sentirse a gusto en ellos (bastante bizarros todos), por lo que se meten en complicaciones en cada caso. Si bien esta comedia laboral toca asuntos actuales y densos, casi nunca funciona como entretenimiento, pese a un elenco que incluye también a Alison Brie y a Marcia Gay Harden, entre otros actores.

 

GOD’S OWN COUNTRY, de Francis Lee (8) Esta premiada opera prima británica, que podría considerarse como la versión inglesa de SECRETO EN LA MONTAÑA, se centra en la relación que se establece entre Johnny, un joven que trabaja en el campo de su familia, y Gheorghe, un inmigrante rumano que viene a ayudarlo. Ambos se ocupan solos de todo ya que el padre de Johnny ha sufrido un ACV y, de a poco, establecen una relación que empieza de manera dura y agresiva, se va convirtiendo en una sexual y, luego, en una tibiamente romántica. Si bien el filme no le presta demasiada atención a los potenciales problemas con el afuera (el tema sexual importa menos que el anti-inmigratorio en el pub local donde Johnny suele emborracharse), lo que complica la historia es la personalidad hosca de Johnny, que vive tanto su trabajo como su relación con Gheorghe ocultando una enorme frustración ligada a no haber podido dejar ese lugar ni ese tipo de labores por su compleja historia familiar. La película impacta por su sequedad y por la intimidad que logra con sus protagonistas en un tono que recuerda al primer cine de Ken Loach o a otros realizadores británicos que apuestan por el realismo más crudo posible. Una gran película a la que un mejor cierre le podría haber dado status de clásico.

 

BILLY LYNN’S LONG HALFTIME WALK, de Ang Lee (4) El realizador de origen taiwanés ha hecho mejores y peores películas a lo largo de una carrera que incluye hitos como SENSATEZ Y SENTIMIENTOS, EL TIGRE Y EL DRAGON y SECRETO EN LA MONTAÑA, pero nunca lo vi caer tan pero tan bajo como en esta película acerca de un grupo de veteranos de guerra que regresan a Estados Unidos y, por su heroicidad en combate, son llevados a varios eventos públicos. El filme hace centro en una suerte de presentación que deben hacer en el entretiempo de un partido de fútbol americano y, en medio de un caos organizativo, romances imposibles y tensiones internas vamos viendo via flashbacks del protagonista los duros sucesos que vivió en Medio Oriente. Pero todo lo que se ve es tan falso, mal actuado e increíble que cuesta tomárselo en serio, salvo los breves momentos que el protagonista pasa con su familia, gracias sin duda al siempre sobrio trabajo de Kristen Stewart, que encarna a su hermana. Pero el centro de la acción, que tiene lugar en el estadio (en sus oficinas, pasillos, tribunas y en el campo), parece salido de una parodia o hecha por alguien que no sabe como manejar el curioso tono cómico del muy pobre guión.

 

CHRISTINE, de Antonio Campos (8) Si bien el de la protagonista de este filme es un caso público y famoso, como aquí no es muy conocido no lo spoilearé. Ella es Christine Chubbuck, una solitaria y obsesiva joven mujer que trata de triunfar en 1974 como periodista televisiva en una pequeña estación de Sarasota, Florida, tras fracasar en Boston, ciudad en la que tuvo una crisis depresiva. En Florida, donde vive con su madre, no logra que el director de programación le preste atención a sus propuestas de investigación social ya que él busca notas de alto impacto: crímenes, robos, etc. A eso se le suma la presencia allí por un tiempo del dueño de la cadena, quien está eligiendo gente para llevar a su estación en Baltimore, hecho que le mete más presión a la torturada mujer. Pero las cosas siguen sin salirle y la tozuda Christine va entrando nuevamente en una crisis nerviosa cada vez más preocupante. Una actuación extraordinaria de Rebecca Hall ayuda y mucho a entender la complicada vida interior de esta mujer que, tratando de mantenerse fiel a los lineamentos clásicos del periodismo terminó, irónicamente, siendo parte de la historia del sensacionalismo televisivo.

 

STRONGER, de David Gordon Green (7) Es probable que Jake Gyllenhaal y Miles Teller estén siguiendo caminos parecidos en cuanto a los papeles que eligen (uno podría sumar también a Mark Wahlberg a esta lista). Veteranos de guerra, boxeadores, policías, sobrevivientes de accidentes, etc. En este filme de Gordon Green, Gyllenhaal encarna a un hombre que fue víctima del atentado en la Maratón de Boston, perdiendo las piernas en la explosión que tuvo lugar en la línea de llegada. El filme cuenta su historia: su difícil adaptación, sus crisis personales, sus peleas y conflictos familiares (su madre es un personaje al borde de lo temible) y la complicada relación que tiene con su pareja (Tatiana Maslany). Se trata de otro filme que busca retratar de una manera realista y no excesivamente melodramática (un tono que el heterodoxo y cambiante director de JOE y PRINCE AVALANCHE maneja a la perfección) un drama personal ligado a un hecho público/político. Y por lo general sale muy bien parado del complicado desafío de contar otra historia centrada en las discutibles y complicadas nociones de heroísmo público cuando, en la intimidad, lo que prima es el sufrimiento.

 

PRINCESS CYD, de Stephen Cone (7) Esta pequeña pero muy convincente “película de crecimiento” tiene como protagonista a una chica de 16 años, cuya madre y hermano murieron cuando ella era pequeña y ahora vive con su padre, que la envía a pasar un tiempo con su tía, la hermana de su madre, a la que no ve hace muchos años. Pero cuando uno imagina toparse con una adolescente híper conflictuada y problemática aparece Cyd, una chica bastante normal y tranquila cuya llegada a la vida de su tía (y de otra chica que trabaja en un café) las cambiará por completo. Su tía es una escritora famosa que se junta a leer con vecinos y fans pero no logra establecer relaciones románticas, mientras que Cyd asegura no leer y prefiere tomar sol y salir por la ciudad, donde conoce a Katie, una chica gay. La relación entre las tres será el centro de un filme que, de manera calma y cálida, sin grandes sobresaltos dramáticos, consigue lo que se propone: contar la historia de tres mujeres en apariencia muy distintas que terminan ayudándose entre sí casi sin proponérselo.

 

BEACH RATS, de Eliza Hittman (8), ahora si la podés ver en NETFLIX. La nueva película de la realizadora de IT FELT LIKE LOVE se estructura, nuevamente, más como un acercamiento sensorial a un universo (de jóvenes, en ambos casos) que un relato narrado en forma clásica. Aquí el protagonista es Frankie, un joven de 19 años que anda con su grupo de amigos en un caluroso verano en Brooklyn. A ellos les oculta que, en paralelo, arregla citas con hombres un tanto mayores de edad con los que tiene sexo. Hay una chica que lo busca y con la que él no logra conectarse del todo. Y, por otro lado, su padre está enfermo y su vida familiar es difícil y oscura. El conflicto que le genera esta doble vida está presente en su mirada triste y melancólica, en su sensación de no sentirse del todo cómodo en ninguno de los espacios por los que transita. Y lo que hace Hittman es representar cinematográficamente esa angustia mezclada con momentos breves de felicidad, experimentación y temor. Es un verdadero retrato de un adolescente confundido, que todavía no ha encontrado su lugar en el mundo.

 

LUCKY, de John Carroll Lynch (8) La última película protagonizada por Harry Dean Stanton –que falleció antes del estreno– es casi un retrato del actor pero convertido en un personaje llamado Lucky, quien tiene muchos puntos de contacto con la imagen que uno tiene del propio Harry. Lucky es un hombre mayor, veterano de la Segunda Guerra, solitario, un tanto mañoso y con algunos problemas de salud que sin embargo hace ejercicios todos los días en el pequeño pueblo desértico en el que vive. Una probable mala noticia sobre su salud lo hace entrar en crisis y lo vuelve un tanto más amargo que de costumbre. El filme retrata esta última etapa en la vida de un anciano en sus distintos espacios: en su casa viendo TV, en el bar bebiendo, fumando, conversando con amigos (David Lynch se luce como un habitué del pub que busca una tortuga que se le perdió) y en la relación que establece con una mujer latina que atiende en un negocio, relación que llevará al mejor y más emotivo/musical momento del filme. Un discretamente emotiva película y una más que noble despedida a un grande del cine.

 

HICKOK, de Timothy Woodward Jr. (5) La idea de que hay una nueva generación de cineastas intentando renovar el género puede ser real, pero seguramente esta película no será capaz de hacer avanzar esa causa. Se trata de un western muy básico y previsible –algo que no necesariamente está mal si los personajes son interesantes– en la que se cuenta el paso del mítico “Wild Bill” Hickok como sheriff de un pequeño pueblo lleno de forajidos y corruptos. Allí veremos como este disoluto hombre de armas se irá transformando en una suerte de héroe local cuando debe enfrentarse a unos villanos aún más densos y reprochables que él. Salvo por las apariciones de Kris Kristofferson y Bruce Dern en roles secundarios, los protagonistas del filme (Luke Hemsworth como Hickok, Trace Atkins, Cameron Richardson y otros) no logran convencer de que sean otra cosa que figuritas del album de un fan del género.

 

MARJORIE PRIME, de Michael Almereyda (6) Pese a contar con un director que tiene grandes películas en su haber (la reciente EXPERIMENTER y una futurista versión de HAMLET) y un elenco que incluye a la veterana Lois Smith junto a Tim Robbins, Jon Hamm y Geena Davis, esta historia acerca de una familia que debe acomodarse a lidiar con sus  complicadas emociones en un futuro en el que los seres queridos desaparecidos pueden ser “vueltos a la vida” gracias a clones nunca termina de generar demasiado interés. Acaso sea el registro excesivamente teatral de la película (que se basa en una obra) o el tono estudiadamente moroso de todo (diálogos, actuaciones), pero lo cierto es que pese a una premisa intrigante a la BLACK MIRROR y a un notable grupo de actores, lo que promete ser un misterioso cuento que lidia con la manera en la que podemos llegar a manejar las emociones y el dolor en un futuro no tan lejano nunca termina de convencer.

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