Gabo HuntSi todos en las artes del amor en algún momento nos volvimos más transigentes y tolerantes, algunos con 20, 24 años y toda la juventud a su favor como principal fortaleza, están pidiendo como limosna el ser novios en la primera cita aunque el otro sea prácticamente un desconocido. A muchos se les justifica por su inexperiencia pero hay otros que ven en cada encuentro, incluso en teteras, una oportunidad para buscar novio. Y de ahí a pasarse una noche entera en vela viendo la pantalla del celular viendo en “cada visto que te clavan”, un puñal al corazón

Hace algunas semanas un niño que me sigue en mis redes sociales me compartió un artículo titulado “La Epidemia de la Soledad Gay”. Que me puso a pensar en todo lo que sigue…

Los mismos pibes exigentes que seleccionan a sus amantes por su físico como si se tratase de un mercado de carnes, y me refiero en las mas selectas carnicerías como Manhunt, Tinder, Grindr, badoo o Contactos Sex, son los mismos que dicen que el amor no les llega nunca y que ahora hincados en la tetera de turno parecen rezarle a San Antonio para que les baje un novio…

Y no es nada extraño que la soledad a la que se nos ha empujado nos lleve a este tipo de vida, y nos empuje a una búsqueda frenética y poco lógica de compañía y de pareja. Por lo general utilizamos diversos medios para sobrellevar la soledad como los que la tecnología y los distintos menúes que se nos ofrecen: usamos Internet, vamos a saunas, bares, discotecas, gimnasios y diferentes lugares públicos, cada uno de ellos con sus propias peculiaridades y peligros.

En rotation por las teteras y boliches de turno tratando de conocer a ESE “alguien” que mágicamente luego de las 4 AM se degrada a “algo” que sea peludo y tenga más de 35º y respire….

La soledad es común también al mundo heterosexual, sin embargo, en los individuos gays es más intenso debido a las condiciones homofóbicas imperantes, la misma que se mama desde chico cuando sufrimos bullying en el colegio, cuando nos cargan en los clubes, cuando nos recluimos en un cuarto y nos volvemos fóbicos sociales.

La soledad tiene uno de sus origen en la misma manera que nosotros nos miramos, es decir en la auto discriminación. Para que UNO vuelva de ese sueño en el que se encuentra sumergido es necesario que La orientación psico-afectivo-sexual no haga de la persona ”quién es” y qué opciones, intereses o elecciones sigue. Pero existe una (no) imposición social que la vivimos como el modelo a seguir y vamos por la vida casi, o no casi, perdiendo hasta nuestra personalidad, identidad y autoestima. Es mejor no prestarse a ese modelo tiránico de ser el macho alfa por excelencia, con super cuerpo de gimnasio, lomo de gym, onda nada que ver…

Tal vez así a la primera persona que deba fidelidad y lealtad sea a mi y solo puedo ser yo mismo, con todas las consecuencias, y el sostén de mi YO y estructura.
Para así vivir mi soltería, disfrutar de mi propia compañía y tener tiempo para conocerme un poco mejor.

Por lo que he visto, a casi todo el mundo, esto les aterroriza enormemente.

A todos nos ha pasado y a algunos les pesa, esta sensación de vacío y soledad existencial luego de un raid en rotation por las teteras y boliches de turno tratando de conocer a ESE “alguien” que mágicamente luego de las 4 AM se degrada a “algo” que sea peludo y tenga más de 35º y respire….

Entre las auto discriminaciones podemos mencionar la edad, el status social, la belleza, (mención aparte para la obesidad) y el dinero entre otras. Todas estas características que absurdamente nos limitan el acceso al amor y a la compañía, pues postergamos las posibilidades de conocer personas reales y nos fijamos en la parte frívola, vinculándonos de manera superficial, cuando en realidad lo que buscamos es una auténtica compañía incondicional.

¿Quién no ha pasado una noche entera en vela viendo la pantalla del celular viendo en “cada visto que te clavan”, un puñal al corazón?

Es muy común que los prejuicios internos nos lleven a desechar gente por el sólo hecho de ser gorda, o por ser fea, o porque no posee un auto, sin ni siquiera llegar a conocerlas bien y desaprovechamos una oportunidad valiosa de conocer personas verdaderamente y que a lo mejor tiene mucho amor que ofrecer. Estas trabas o discriminaciones han hecho que mucha gente invente o mienta sobre su propia personalidad creando además otro punto menos a su favor en la búsqueda de pareja. Creamos así un mundo lleno de frivolidades y de mentira que tanto odiamos y que es tan común en el ambiente.

En las diferencias que a veces tanto rechazamos podemos conseguir lo que tanto deseamos

La soledad en el mundo gay no sólo se origina en los contratiempos sociales homofóbicos, sino mas intensamente en nuestras propias conductas auto excluyentes, que lo único que logra es hundirnos cada vez mas en la promiscuidad que después de experimentarla y terminarla, sufrimos y sentimos aún con mas intensidad y pavor, la soledad y el abandono.

La soledad, sin embargo a veces no es tan mala como parece, y en ciertos casos es necesaria para desarrollarnos como personas, la cuestión esta en no sentirnos abandonados y a la deriva, muchas veces es “mejor estar solo que mal acompañados”. La soledad es una situación que hemos de aspirar a convertir en transitoria y que conviene percibir como no forzosamente traumática. Podemos mutarla en momento de reflexión, de conocernos a fondo y de encontrarnos sinceramente con nuestra propia identidad.

La soledad es buena para revisar nuestros errores, es buena para conocer nuestras vanidades y defectos, en mejorar nuestras virtudes, en derrumbar los prejuicios que nos habitan. La soledad es un problema que nos afecta a todos, pero en la medida que sepamos vivir con ella (no es que sea ese nuestro objetivo) nos llegamos a conocer a nosotros mismos y podemos así establecer las causas internas y externas de nuestra supuesta soledad y poder más adelante conseguir esa compañía que tanto deseamos y que debe estar fundamentada principalmente en el amor.

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