Chichén Itzá, puede ser un hermoso destino para estas próximas vacaciones, si te gustan las mochilas, la naturaleza y el turismo aventura, este destino puede ser para vos. Esta es mi experiencia y acá te lo cuento. 

dsc02364El calor aprieta, estamos en pleno mes de julio y una botella de agua es lo primero que busco en cuanto pongo un pie en el interior del recinto. La botella (por raro que parezca) es mas cara fuera del parque, porque el que los mexicanos no pagan entrada los días domingos, que dentro del mismo, lo mismo que el uso de los sanitarios, así que si pueden aguanten. Una vez listos miramos al frente y comenzamos, mapa en mano, el recorrido que nos llevará durante las próximas horas a descubrir todo un mundo del pasado. Tenemos las expectativas en lo más alto del escalafón y esperamos no quedar decepcionados.

Chichén Itzá
Antes los viajeros podían subir y bajar a su antojo por la pirámide. Ahora el acceso está vallado y vedado.

Nos abrimos paso como podemos entre la continua marabunta. Es increíble cuántas personas pueden darse cita cada día en este rincón de México. Se hace complicado encontrar un claro en algún momento: hay gente en todas partes. Llegamos hasta aquí la noche anterior desde Valladolid, una ciudad cercana que es de las primeras de de la época colonial y rememora a su homónima en España, de hecho es como la original (en sus construcciones y diagramación) pero más pequeña. Estábamos parando en Puerto Morelos una ciudad costera de la Riviera Maya cercana a Cancún, de la que ahora estamos a unos 200 Km. El viaje vale la pena.

Poco tenemos que avanzar para comprender el por qué Chichén Itzá está considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El Castillo

Chichén Itzá
Impresiona, la verdad. Sus 25 metros de altura imponen cuando una se coloca frente a ella.

El templo de Kukulkán, también conocido como “el Castillo”, fue construido hacia el 800 después de Cristo. El que veo ante mí, sin embargo, no es el original, sino una superposición sobre la primera pirámide. Tan solo hay que fijarse, por ejemplo, en que cada uno de los cuatro lados de la pirámide posee una escalinata compuesta por 91 escalones. Si los multiplicamos, 91×4, nos da el número 364. En lo alto de la pirámide hay un último escalón que lleva al templo. En la base, dos grandes cabezas de serpientes emplumadas: efigies del dios Kukulkán.

chichen-itza
Aunque son muchos los visitantes a Chichén Itzá de enero a diciembre, cuando de verdad el lugar recibe a más turistas y viajeros es durante los equinoccios de otoño y primavera.

Aunque son muchos los visitantes a Chichén Itzá de enero a diciembre, cuando de verdad el lugar recibe a más turistas y viajeros es durante los equinoccios de otoño y primavera. Figuras que imitan a una serpiente emplumada que repta por ella en dirección al Cenote Sagrado simbolizando la bajada del dios a la tierra. Debe de ser un espectáculo increíble, aunque haya acabado, tristemente, convertido una atracción turística más que, hoy día, ha perdido todo su verdadero sentido.

Descubren otra pirámide escondida dentro de una joya maya:

Los investigadores del Instituto de Geofísica de la UNAM hallaron que una de las joyas de la corona maya es en realidad como una gran matrioska, esas muñecas rusas huecas que en su interior guardan más muñecas. Con este descubrimiento probaron que el templo fue construido en tres épocas diferentes: la más pequeña de las ‘hermanas’ sería de la etapa de los “mayas puros” entre los años 550 al 800 d.C, la segunda correspondería al periodo transicional entre 800 y 1000, ahí comienza el estilo maya-tolteca, y la última, y mayor de todas, se construyó entre el 1000 y 1300 d.C., época en la que tuvo lugar la decadencia del asentamiento.
La última estructura se ha podido descubrir gracias a una novedosa técnica no destructiva de positrones y única en el mundo. Se trata de una “tomografía eléctrica tridimensional”. Esto consiste en colocar detectores alrededor de los diferentes cuerpos de la pirámide –-10 en total, tomando en cuenta la base– y enviar corriente eléctrica al subsuelo mediante una serie de electrodos. Éstos permiten medir de manera simultánea la diferencia de potencial y, finalmente, la resistividad del subsuelo, según se detalla en el comunicado de la UNAM.

 

A vida o muerte

juego-pelota-chicheitza
Una cancha donde se jugaba el partido de la vida, el que perdía también la perdía.

Y de la pirámide de Kukulkán a otro de los puntos imprescindibles que no pueden faltar en nuestra visita: la explanada del gran juego de pelota. Y no hablo de un juego de pelota cualquiera, que conste: se trata del más importante de México y solo uno de los ocho que existen en Chichén Itzá.

La solución era tajante: el equipo perdedor acabaría, literalmente, sin cabeza. Suenan palmadas continuamente.

Entre calaveras e iguanas

la plataforma de los cráneos-Chichén Itzá
“La plataforma de los cráneos”, el agradable lugar en el que se ensartaban las calaveras de los sacrificados en Chichén Itzá. Hemoso lugar para el caminante moderno.

De repente un muro llama mi curiosidad: decenas de calaveras aparecen representadas en sus piedras. La guía –Lonely Planet- se encarga de instruirme: es que se trata de “la plataforma de los cráneos”, el agradable lugar en el que se ensartaban las calaveras de los sacrificados en Chichén Itzá.

Con sus lentos movimientos y sus miradas atentas son las verdaderas dueñas del lugar.

 

La boca del pozo de los Itzáes

iguana-camuflada-chicheintza-mexico

El Cenote Sagrado -aquel hacia el que se dirige la extensa sombra de la serpiente emplumada desde la gran pirámide cada equinoccio- se encuentra al final de un sendero de 300 metros repleto de puestos y tenderetes en los que se venden souvenirs. Chichén Itzá significa “la boca del pozo de los itzáes” precisamente por el lugar en el que nos encontramos ahora. Se arrojaban a lo más hondo objetos de valor: desde piezas de jade a piedras preciosas o cuchillos de obsidiana. No son pocos los restos óseos que se han encontrado en su fondo –en muchos casos pertenecientes a jóvenes doncellas convertidas en ofrendas-.

El recinto de Chichén Itzá da para toda una mañana recorriendo sus diferentes restos arqueológicos. O el conocido como “Caracol”, un observatorio de diseño circular que conforma otro de los principales atractivos del lugar.

Pasamos un rato cobijados bajo una pequeña sobra que nos ofrece un árbol. Desde ella nos quedamos embobados contemplando el “Edificio de las Monjas”. Sus dimensiones son enormes –solo de largo ya supone 60 metros-, y frente a ella se encuentra una enorme piedra dedicada a realizar sacrificios.

 

Tras la calma, llega la tormenta

Chichén Itzá.
Relajado una ultima mirada a la pirámide que sigue fascinando a miles de turistas y a mi incluido. Lo que se refleja en mis lentes hoy está guardado en mis retinas para siempre… o hasta que vuelva a ir.

Tras varias horas bajo un sol abrasador, y con la botella de agua que compramos al inicio del día ya vacía, decidimos que es hora de volver sobre nuestros pasos. En el camino continuamos cruzándonos con más y más grupos de viajeros que llegan en esos momentos a Chichén Itzá. De repente, resuena un enorme estruendo: un intenso trueno se hace con el protagonismo. Alzo la mirada al cielo y veo que pesadas nubes grises se acercan. Una gran tormenta tropical está a punto de estallar, así que me apresuro a hacer la última foto de la pirámide de Kukulcán.

Relajado una ultima mirada a la pirámide que sigue fascinando a miles de turistas y a mi incluido. Lo que se refleja en mis lentes hoy está guardado en mis retinas para siempre… o hasta que vuelva a ir.

 

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here