“Está igual. Con más canas, pero igual. Alto, vestido con elegancia, con un mojito en la mano. Tan atrevido como siempre. Se me acercó, canchero, seguro, encantador. Y no. No pude evitarlo. Le hablé. Le dirigí la palabra. Hice todo lo posible para evitarlo, pero me quedé atornillado, ahí con él, como hace tres años. No quería pero el recuerdo de su entrepierna fue un poco más fuerte. (Lo miraba mientras me contaba a no sé donde había viajado y se me empezó a parar recordando cuando me empezaba a penetrar y me iba diciendo al oido con voz guarra: “abrí la colita y deja que entre, si te cerras es peor, igual va a entrar”).

Me sentía incómodo y me preguntó si todavía tengo en casa, abajo de la cama (para no verlos) esos discos horribles que jamás pasó a buscar desde que me dejó. ¿Les conté que me dejó por una mina, de la oficina? No, bueno. Así fue. Tremendo. Ahora está solo. Tiene esa fragancia a cigarrillos mezclada con SU perfume que es tan de ÉL y que me afloja todo el orto. Me da charla. Me dice que siempre estuve en su cabeza, que no pudo olvidarme, que a veces se pajea recordando como se la chupaba, que soy un rey, que quiere ser mi amigo. Se toca la entrepierna y se ríe. Que quiere ser mi amigo y llevarme a su cama“.

Una encuesta reciente reveló la escandalosa cifra de que casi la mitad de los hombres sigue teniendo sexo con su ex y no necesariamente porque espera recuperar su amor. Incluso algunos llevan relaciones paralelas más allá de haber descubierto al que es su partener en la vida.
 

El sitio especializado Manhunt  realizó un sondeo entre mil de sus clientes y descubrió que 80 por ciento de hombres tiene encuentros sexuales con su ex pareja, en su gran mayoría por la empatía íntima.

 Olores conocidos, (los olores íntimos de aquel OTRO)  pueden permanecer en la memoria, años.
Conocer la mecánica sexual en forma conjunta.
Reconocimiento del cuerpo del otro. 
Sostén de las relaciones sexuales con su actual pareja, (algo así como ver viejas fotos y reírse). Dejar el campo propicio para encuentros con la pareja oficial.

Algunos de ellos, 31 por ciento de quienes siguen frecuentando la cama del ex, admitió que lo hace con la esperanza de recuperar la relación, pero la mayoría no tuvo problema en decir que lo hace sólo por llenar un vacío y mientras encuentra nuevo novio. Un tímido 12% fantasea con hacer entrar a su ex en la relación con su actual pareja.

Entre las situaciones que vuelven más propensos estos encuentros, según los participantes, están haber bebido demasiado, reencontrarse con el ex vía redes sociales o topárselo en una fiesta por casualidad. Cuestionados por los sentimientos experimentados tras el sexo con el ex, algunos encuestados dijeron que normalmente sentían arrepentimiento y angustia, pero la gran mayoría dijeron que de los cuernos y la muerte nadie se salva. Lo cierto es que se enfrentaban a algo que creían superado, mientras que otros extienden su preocupación a que ningún tercero salga lastimado.

Los especialistas comentan que “tener relaciones sexuales con un ex es un fenómeno común. Sucede más a menudo de lo que uno imagina, incluso con aquellas parejas que tienen rupturas terribles”.

¿Las razones? 

  • El deseo de sentirse conectado con alguien conocido.
  • Un intento de manipular a la otra persona para volver a estar juntos.
  • Obtener de nuevo el poder que perdieron en la relación.
  • Para satisfacer las necesidades sexuales, sin tener que buscar a alguien nuevo.
  • Para fomentar la autoestima y obtener garantías de que siguen siendo deseables.

Ale K, nuestro psicólogo, comenta que “tener relaciones sexuales con un ex es raramente una buena idea. Esta ley diluye los límites, los retrasos en el proceso de dejar ir y seguir adelante, da una o ambas partes falsas esperanzas, y lo mantiene arraigado en una relación que terminó por buenas razones”.

¿Y una sola vez?

¿Una vez solita?

¿Tampoco?

 

2 Comentarios

  1. jajajaja que gracia la tuya Gabo al cierre de tu nota.
    ¿Se puede ser reincidente a tal grado de fidelidad con pasadas relaciones?
    Lo que no estoy de acuerdo es sumarme a otra generalizada dicotonomía en la sexualidad gay en la que como emulando las parejas héteros uno tiene que ser “El” y el otro “¿”ELLA”? por lo pasivo. Cierto que en todas las parejas y aún en los mas versátiles siempre habrá uno que regularmente o circunstancialmente o por elección y gusto mutuo, asuma mayormente el papel de activo y el restante, quizás mas cómodo, en el “dejarse querer” de pasivo. Pero la verdad que encuentro pocos testimonios de añoranzas en uno u otro rol y sobre todo del activo por el pasivo ¿cuetiones de seducción?

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