Masajes con… ¡Final feliz!

Martin Soria
Martin
Todos creen que el masaje con final feliz depende del final, y no, justamente no es así, sino que es un proceso que lleva su tiempo. Así que poné atención a los pasos a seguir para mimar como nunca a tu pareja.

El orgasmo es más intenso si se comienza con pequeñas caricias y se va aumentando la energía poco a poco, se tienen mejores resultados si se acarician las zonas erógenas con sutileza, manteniendo la calma para ir incrementando el deseo.

Cómo iniciar un masaje con final feliz:

Antes de la sesión se necesita un buen ambiente, por lo tanto la decoración dará un buen estímulo a la pareja. Podes poner luz tenue en la habitación, lo podes lograr con velas aromáticas. Incluí música relajante, pega mejor!

Como lo dijimos al inicio, podes iniciar con suavidad, y continuar en ese tenor a lo largo del momento íntimo. En primer lugar están los hombros y el cuello, pues ésas son las partes que concentran toda la tensión. Así que lo más inteligente será crear la relajación, para después pasar a la excitación. Como introducción a esta, lo mejor es decir cosas guarras (por ejemplo enumerar todo lo que se le hará después…), el sexo comienza por la vista y los oídos.

Aceites

Traza un mapa con tus manos y mantén un camino de masajes fluidos. Usa aceites aromáticos o de bebés, los cuales puedes conseguir dependiendo del gusto olfativo de tu pareja. A algunos les gusta la mayosesa y el dulce de leche … (sobre gustos…). Necesitarás una toalla, por si se derrama alguna substancia.

Los pies

Acaricia los pies de forma circular, entre el arco y metatarso, continúa con movimientos de ida y vuelta en las piernas, hasta atrás de las rodillas, es bueno iniciar de abajo hacia arriba.

Zonas erógenas

Una idea que te puede ayudar es la concentración en las zonas erógenas, comenzando por las más comunes y yendo a las más íntimas. En los hombres, las principales zonas erógenas son los pectorales, el cuello, las orejas (sobre todo la parte de atrás), escroto, pene, glande y perineo (éste última se encuentra entre el ano y el escroto); en las mujeres, las principales zonas erógenas son la nuca, cuello, pecho, senos, pies, entrepierna, ano, clítoris, entre otras.

Cuando estés allá abajo: 
Cuando se llegue a este lugar, se tiene que hacer un triángulo con los dedos para presionar el pubis y subir hacia el ombligo. Luego, se tiene que abrir las manos y masajear de forma circular el pecho.

Se recomienda prolongar el masaje el mayor tiempo posible, así serán más fantásticos y gozosos los finales.

Recuerda pasar a las zonas erógenas en la medida que veas que tu pareja se está relajando. La investigación es importante, se recomienda expresar y preguntar todo lo que no les guste, las cosas que más les agraden y las que más desagraden (tomá nota mental). El mutuo conocimiento mejora el sexo.

Martin Soria

Profesor de gimnasia, nutricionista y personal trainer, amante de los deportes extremos y al aire libre, cultor de aquello de que: “somos lo que comemos” y conocedor de las personas a partir de una caminata y unos buenos mates.

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