Hoy un amigo frente a mi, displicentemente hablando me dijo que se había hecho análisis de rutina y que le habían confirmado que el HIV le dio positivo.

Yo me quedé pasmado, duro, pensativo. Estábamos tomando un café en el bar la Opera de Callao y Corrientes, me eché para atrás en la silla y sentí como mi mente remontaba abruptamente vuelo en el tiempo. El me lo venia a contar a mi porque sabe de mi estado serológico, pero a mi su liviandad en el relato me había dejado sin palabras.

Recuerdo que yo me enteré también haciendo estudios de rutina cuando el médico me preguntó cuánto hacía que no me lo hacían. Él me pidió permiso para repetirlos y así fue. Como a la semana me llamaron diciéndome que la muestra de sangre se había perdido y que había que repetirlo. Ahí supe que algo no andaba bien.

Todas las certezas se me empezaron a ir de uno en uno, y cuando me senté delante del médico antes de que hablara sabía lo que iba a decir.

seropositivo¿Cuántas veces había aplazado ir a ver al médico que me pidió los estudios, pensando es que esto podía pasar? Todas las respuestas empezaban a aparecer naturalmente ante mí.

Hablo de fines de los ’90, donde la perspectiva de tener sida era diferente. Pensar en ser portador es un bajón hoy día pero creo que las perspectivas actuales son diferentes a las de aquellos tiempos.

Cuando lo mío tomó estado público entre los amigos, lo que me pasaba quedó en un segundo plano, los amigos empezaron a verse movilizados por la noticia, pero en forma reflexiva, pensaban que les pasaría si les sucediera a ellos. Algo así me estaba pasando a mi en ese momento.

Los portadores modernos. Optimismo a ultranza.

Según cuenta mi amigo a él le pasa igual, pero se encuentra contenido por un grupo de varones gays conviviendo con HIV, hace deportes, si bien está asexuado no a perdido las ganas de vivir, tiene días mejores que otros, pero encuentra en su terapia y sus médicos el apoyo que necesita. Algunas cosas si han cambiado.

2 x 1

Mi amigo me cuenta que aprovechando un asado de domingo en la casa familiar.

Con la practicidad de la inconsciencia juvenil, le robó el protagonismo a la hermana que estaba anunciando que iba a ser mamá.

Ante la pregunta del padre sobre cuando el se iba a casar e iba a darle nietos, este le contestó que eso iba a tener que esperar ya que le habían diagnosticado recientemente que era seropositivo, o sea que era HIV y que además era gay, así que si por algún método de filtrado lograba preñar a alguna mujer por inseminación artificial eso recién sería luego de encontrar al hombre apropiado.

Acto seguido levantó la copa, pidió el brindis por los acontecimientos del presente y pidió a los presentes dejar de pensar en el futuro. Perfecto!

Luego de estas noticias, llegué a casa, me tome mi pastilla para sobrevivir y me metí en la bañera, pensando en lo práctico que se resuelven las cosas ahora, en lo bueno de los equipos interdisciplinarios que sostienen a un paciente, yo estaba viendo el resultado, sintiéndome bien por mi amigo. Asistiendo desde otro lado a este viejo Deja Vù.

1 Comentario

  1. Si el objeto de la nota fue llamarnos a la reflexión y que nos hagamos cargo, bueno, estoy en eso. Esta situación descripta puede ser uno de esos hechos que nos cambian la vida, quizá no el único que nos puede dejar “asexuados” por ejemplo. La verdad parece ser que contraer el HIV nunca tendría un motivo tan fuerte que lo justifique, o que sea la consecuencia de algo bueno e importante, valioso. Asumirlo, implica enfrentarnos a un detonante de crisis y a partir de entonces todo dependerá de nosotros, porque además es sabído que será como nos plantamos y nuestra actitud lo que marque la diferencia: Si habremos ahora de enriquecer nuestro espíritu o dejarlo caer en la intranscendencia (como si nada hubiera ocurrido) como si la vida en sí misma o como medio, no fuera lo más importante que nos puede ocurrir. Quizá en lo sucesivo valoremos mejor, y nuestros sentidos estén más despabilados, es posible que seamos más intensos que lo que habíamos sido sin la noticia, y elijamos más adecuadamente con quien estar, dónde y el modo. Sería bueno que podamos revertir lo autodestructivo en nosotros queriéndonos más, siendo mejores y dando más contenido a nuestro tiempo. Otros se aturdirán en el desenfreno y se dirán que total “ya están jugados”, serán más de lo mismo que siempre fueron y multiplicarán lo que antes hicieron con descuido y fatalidad. En definitiva, importa el hecho de haber contraído el HIV, pero más nuestra postura y actitud frente a la nueva situación, en definitiva un reactivo útil para conocer sobre nuestra esencia y estructura y luego elegir.

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