Hace unos años formé parte de un grupo de “amigos” de Internet que se reunía en forma presencial semanalmente los días viernes, mi misión: levantarme al que hoy es mi pareja, el grupete era en realidad un aquelarre, lleno de “locas malas”, que hablaban mal unas de otras teniendo al “OTRO” a escasos centímetros cuando lo estaban defenestrando, en términos modernos se estaban “spoliando”, la vida de los integrantes en este caso ante al nuevo, (yo) contando toda la vida sexual del OTRO, para allanarlo y dejarlo sin intimidad, neutralizando. 

homofobiaDe hecho este grupo de gente “culta” y con “títulos” se separó finalmente del grupo madre, aduciendo que no tenían temas para hablar con el resto del vulgo. En una oportunidad, a hurtadillas me vinieron con el ofrecimiento de pasarme al grupo de los colegiados (así le llamaban) porque no tenia sentido estar ahi con locas huecas que solo hablaban de chongos y entrepiernas. Pero luego en la “Marcha del orgullo” estos mismo, marchaban en contra de la homofobia, ¿y de la intra homofobia como andamos?

Con una rígida estructura interna donde los que tenían más dinero o títulos universitarios, manejaban al resto, la masa. Pero donde NADIE ocupaba el IDEAL DEL YO. Donde los más llanos (los que eran de la masa) se nos quedaban con la propina del mozo). Obviamente duré poco, lo que duró el levante de mi actual pareja, que era lo más sanito que tenía el grupo, junto con otras dos personas que hoy siguen siendo amigos.

Digo, si yo veía y escuchaba esto, ¿qué me hacía creer que conmigo NO harían lo mismo?

¿Qué gas venenoso atravesó mi cerebro haciéndome permanecer más de 10 minutos en aquel grupo miserable? Todos tenemos debilidades. 

La fauna más variopinta se daba cita en ese nido de serpientes, con el perdón de estos bífidos animalitos. “ÉRAMOS TODOS HOMBRES SOLOS” (mezquinos mendigos de cariño).

El “ruido” que nos ensordece no nos deja “discriminar” para ver lo que es bueno o malo para nuestras vidas. Cuando llega la noche y tenemos ganas de estar con alguien la carnicería se abre y sobre el mostrador se pone “el lomito de gym”, la soledad del alma te empuja y podes terminar durmiendo con un monstruo mitad Aníbal Pachano y mitad Marley, que es como decir mucha producción y mucho boludeo todo en un mismo cuerpo.
La soledad fue combatida: ¿pero que viene después?

Es que la soledad que propicia esta gran ciudad nos lleva a terminar hablando con cualquier mierda que se nos cruce por el camino. Cuando las relaciones humanas se ponen en perspectiva uno puede ver todo el teatro montado y el gran despliegue escenográfico que se levanta en derredor.

Fijate bien a quién llamas y quien te llama, retengamos en la memoria quien está cerca nuestro cuando necesitamos una mano amiga. Muchas veces para salvar una relación lo mejor es dar un paso al costado.

No te hagas cargo de las miserias del otro.

Cuando tenés muchos amigos para la joda, pero ninguno al que pedirle la oreja, la cosa no anda bien.

DESTACO que de un grupo de mas o menos 30 personas pude sacar 3 que hoy siguen a mi lado, una es mi pareja y de esto ya pasaron 14 años.

1 Comentario

  1. Comentario:
    Hola. Es agradable leer lo que expones, la aceptación de cada persona gay o heterosexual y la eterna necesidad del ser humano de sentirse parte de “algo” no puede concluir con el asesinato de su propia esencia. Te felicito por lo bien expresado de tu idea y más aun por tu capacidad de discernir y saber elegir pues lograste un histórico equivalente a un 10% cuando la gran mayoría no logra ni el 1% mas aún estas bendecido con 14 años de pareja. A quienes lean mi comentario solo les digo aprendamos antes que a ser gay a tener calidad humana recuerden el respeto mutuo y la sinceridad son la base de toda relación interpersonal. Un fuerte abrazo de este venezolano recién llegado a la Argentina.

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