AleKEl tema de los roles no es sólo una “construcción social”; cuando cambiemos nuestra mentalidad y deconstruyamos ese machismo de los roles, me pregunto: ¿Podremos ir más allá de los mismos?
No lo creo. Hay tipos que en la cama son pasivos y que no les causa ningún placer ponerla (y hay muchos) tipos que son más flexibles y pueden encarnar ambos roles de acuerdo al momento o al partenaire; otros que sólo la ponen (activos).

Sobre este último subgrupo…sólo cabe decir que no quieren probar porque cuando lo hacen el activo se va un poco al carajo. Tampoco olvidemos al que se dice activo y se tira en la cama para que se la chupen y termina siendo “más pasiv@ que una puerta”. –que los hay los hay-, créanme, hice estudio de campo.

Entre la espada y la pared

Cualquiera que tenga una experiencia sexual amplia sabe que es así…, no me jodan. Ahora bien, la sexualidad entre dos hombres va más allá de la penetración (cosa que a veces poco se concibe). Se puede obtener placer, y del bueno, de muchas formas. Pero hay tipos (y no pocos) a los que tampoco les da ningún placer que se la chupen y otros, que sólo obtienen placer si le dan placer al otro sin que les parezca importante el placer propio, porque su placer es que el otro se caliente con ellos (un placer más psíquico que físico digamos y más narcisista). El placer del activo también es narcisista muchas veces, porque le gusta sentir que el otro goza con su pene, les excita que le refuercen la propia idea de su masculinidad (hay muchos de estos). Lo que sí creo es que cuanto menos machista es una sociedad el tema de los roles se puede “relativizar” más y la gente puede de alguna manera versátilizarse más…, estamos lejos de eso.

A coger también se aprende y se experimenta.

Pero para experimentar hay que tener la apertura mental suficiente. Este tema de los roles es muy similar al tema de la bisexualidad. Si nos tenemos que fiar de lo que la gente dice, el porcentaje de bisexuales ha aumentado considerablemente en los últimos años. Los estudios sexológicos y la experiencia misma indican que esto no es así. La bisexualidad real (aquella no condicionada por los propios prejuicios homófobos) constituye un porcentaje  minoritario en referencia a la orientación homosexual y no pocas veces es usada como escudo porque parece que queda mejor decir que uno es bisexual a ser gay.

El llamado “destape gay” del año 2001 tuvo como escenario la pantalla chica. Las revistas, en particular Noticias, se hicieron eco de este fenómeno. Fernando Peña, Gastón Trezeguet, Julio Bocca y Juan Castro fueron las caras más visibles del sinceramiento público.

Recuerdo la salida del clóset de Julio Bocca diciendo que era bisexual en la revista Noticias, (solo sirvió para que nos riamos varios días. Quizás fue como una intervención -una performance- y estuvimos subestimando la inteligencia de Julito)

O más contradictorio aún Fernando Peña (q.e.p.d) que afirmaba en no pocas entrevistas ser bisexual y luego en radio exponía su teoría acerca de la no existencia de la bisexualidad. El caso de Peña (que sí era un tipo inteligente) no es para considerar porque Peña jugaba un personaje todo el tiempo, pocas veces decía algo en los medios que fuese verdad. Jugaba para el micrófono y para las cámaras armaba un personaje, “Fernando Peña” que hacía otros personajes, tuve la oportunidad de compartir una cena con él y amigos hace años y me pareció un tipo tímido al que le incomodaba que lo reconocieran, pero vaya uno a saber quién era en su intimidad, excepto que uno crea que el programa in memorian conducido por Sandra Mihanovich en canal 13 nos muestre al Peña “real”… es decir excepto que uno crea que la biografía o la autobiografía son géneros de no-ficción.

Veo a los putos modernos criticándose, cuando se toca el tema de los roles, que es algo que existe –per se- no es un invento de Grindr, ni de las redes sociales , dicen que no todos somos así….etc. etc. Pero ¿por qué?

En una sociedad machista, ser pasivo está tan subestimado como el hecho de ser mujer:

En la Antigua Grecia el sexo entre hombres era bien considerado siempre y cuando el adulto tenga un rol activo con un menor, si el adulto era pasivo con otro adulto u otro menor estaba mal visto, el ser pasivo estaba más relacionado a la iniciación sexual con un mayor, y quizás cierta estigmatización del ser pasivo haya perdurado hasta nuestros días tanto dentro de la propia comunidad gay como fuera de ella, el rol pasivo está socialmente asociado a lo femenino en tanto las mujeres son penetradas y de por sí las mujeres históricamente han tenido que luchar a su vez contra el dominio del hombre, del macho que las penetra y somete en la cama y en la propia sociedad por lo que el gay pasivo en cierta forma siente una doble discriminación, por ser gay y por ser pasivo, y creo que de algún modo en muchos casos tratan de exacerbar sus rasgos masculinos a través de la hipertrofia para expiar la culpa que les genera el ser pasivos en una sociedad que venera al falo masculino y todo el poder que parece seguir derivando de él…

Conclusiones llanas

Para aquellos que alguna vez me dicen que mis conclusiones son muy psicoanalíticas voy a tratar de ser muy simple y llano con esta para que hasta “Doña Rosa” entienda.

El rol sexual no tiene sólo que ver con la genitalidad. En el acto de que te la pongan o ponerla no juega sólo algo relativo a un placer puramente genital, también hay algo que se juega en el orden de lo psíquico. La calentura de saber que un tipo te la está poniendo y saber que se está calentando con ponértela o la calentura de saber que el otro está gozando con el hecho de que uno se la esté poniendo. O de que ambos en sintonía formen un círculo retributivo de placer.  Si fuera pura genitalidad, bastarían sólo los consoladores o ahora los muñecos sexuales de silicona…

¿Y vos que opinas?

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