Su talento y valentía generaron envidias entre sus detractores, quienes los denunciaron ante Maximinio.

Según cuenta un antiguo texto del siglo XI, escrito en griego pero del que luego se hicieron varias traducciones en latín, Maximiano no creyó en las denuncias de los enemigos de Sergio y Baco y los llamó a su presencia para interrogarlos. Los soldados reconocieron su fe, ante la sorpresa del tetrarca. Sin embargo, como él los estimaba, decidió darles una oportunidad de salvar sus vidas, ya que el cristianismo era castigado con la muerte. Les propuso hacer una ofrenda a los dioses como requisito para ser perdonados. Pero Sergio y Baco se negaron.

Sergio y Baco se mantuvieron firmes, convencidos de su fe. Y comenzó el martirio.

Primero, los obligaron a desfilar vestidos de mujeres ante la tropa, que los golpeó, insultó y lanzó escupitajos.

Cuenta la historia que Baco fue golpeado con palos hasta matarlo. Y que a Sergio lo obligaron a correr 25 kilómetros con unas sandalias que tenían clavos hacia dentro en las plantas. Luego, fue decapitado.

En representaciones artísticas posteriores, siempre se los ha pintado juntos, con aureolas de santos y vestidos con el uniforme militar romano. En otras, aparece la imagen de Jesús detrás de ellos.

En la etimología latina, Sergio significa “aquel que es el guardián”. Y Baco proviene de la etimología griega: “aquel que grita estrepitosamente”.

A más de 1.700 años de ser martirizados, fueron encontrados en Irán los restos de los santos Sergio y Bacco, dos soldados romanos convertidos al cristianismo y asesinados en Siria por los romanos.

Sergio y Bacco integraban las legiones romanas destacadas en Oriente y ostentaban una elevada posición en la corte de Maximinio Daia, tetrarca (delegado del emperador) de Oriente entre los años 305 y 315. Sergio tenía el cargo de primicerius (comandante de la escuela de los gentiles) y Baco el de secundarius, o sea la mano derecha del primicerius.
Su talento y valentía generaron envidias entre sus detractores, quienes los denunciaron ante Maximinio.

Así lo informó el Comité Nacional italiano para la Valorización de los Bienes Históricos, Culturales y Ambientales. Según el historiador estadounidense John Boswell, eran pareja. Más allá de que esta hipótesis no ha sido probada, en la comunidad gay suele considerárselos sus patronos.

En esta parte del mundo gay se considera de manera no oficial a san Sergio y san Bacco como santos patronos de las relaciones entre hombres, y muchas veces los matrimonios homosexuales estadounidenses y europeos (ya sea simbólicos, reconocidos o a través de rituales religiosos) se celebran bajo su protección.

El descubrimiento fue hecho en una iglesia cristiano asiria de la ciudad iraní de Urmia, capital de la región del Azerbaiyán occidental, en coincidencia con la fecha en que ambos santos son venerados en el calendario cristiano católico, el 7 de octubre.

En representaciones artísticas posteriores, siempre se los ha pintado juntos, con aureolas de santos y vestidos con el uniforme militar romano. En otras, aparece la imagen de Jesús detrás de ellos. En la etimología latina, Sergio significa “aquel que es el guardián”. Y Baco proviene de la etimología griega: “aquel que grita estrepitosamente”.

Según el santoral, Sergio y Bacco fueron dos soldados del ejército romano de religión cristiana que estaban destacados en Oriente y que contaban con una elevada posición ante la corte de Maximinio Daia, tetrarca de Oriente entre los años 305 y 315.

Ambos fueron denunciados por sus enemigos y cuando se negaron a rendir tributo a Júpiter fueron martirizados. Antes, sin embargo, fueron obligados a desfilar vestidos de mujeres entre la burla general.

Sus restos fueron encontrados en una iglesia cristiano asiria construida en el siglo IV en la ciudad de Urmia, actualmente en el norte de Irán.

San Sergio es patrono de la ciudad italiana de Trieste, mientras que en Roma, Estambul y otras ciudades del Medio Oriente existen iglesias cristianas construidas en honor de ambos.

“Se trata de un descubrimiento de gran importancia dado que data de hace más de 1.500 años. Pese a todas las investigaciones que se hicieron en el pasado se había perdido el rastro de sus restos mortales”, dijo Silvano Vinceti, presidente del comité y responsable de la exploración sobre el protocristianismo que se realiza en la región iraní de Azerbaiyán occidental.

Resaltó que Urmia es una ciudad desconocida para los occidentales en la que existen varias iglesias cristianas construidas entre los siglos I y IV.

Esa fue una zona de expansión del cristianismo cuando en Occidente dominaba aún el politeísmo y los cristianos eran encarcelados, torturados y asesinados.

“Es un descubrimiento que saca a la luz la ciudad de Urmia, una localidad en el norte de Irán donde conviven pacíficamente las tres religiones monoteístas”, resaltó Vicenti.

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