El ‘popper’, la droga sexual preferida por los GAY: algunas cosas que no sabías

Juan Cruz Pando
Juan Cruz
Es la droga reina entre los gays desde hace años, una sustancia que no pasa de moda. “Provoca un efecto muy rápido, casi instantáneo, que dura unos segundos; que te relaja el esfinter anal y te pone a 200”.

Hablamos del popper -nombre común del nitrato de amilo o butilo-, una sustancia química líquida que, inhalada, aumenta la excitación sexual y relaja los esfínteres. Ésta es la principal razón por la que lleva utilizándose en el ambiente gay desde los años 70, cuando vivió su mayor auge en las discotecas de Nueva York, y posteriormente se extendió a raves y fiestas salvajes de medio mundo durante los 80 o los 90.

Pese a que, teóricamente, es una sustancia prohibida en nuestro país, basta con teclear en Google “comprar popper” para acceder a una oferta de lo más variada. Una droga que es percibida en la sociedad como segura -pero que trae aparejados algunos riesgos.

La droga más consumida en las ‘chemsex’

El popper es el rey de los chemsex. Estas tórridas fiestas sexuales que se dan en el colectivo homosexual tienen como principal aliciente el consumo de drogas y de sustancias químicas antes, durante y después de las relaciones sexuales. El objetivo no es otro que alcanzar el máximo placer durante el mayor tiempo posible.

Un reciente estudio del BCN Checkpoint, una organización dedicada a la detección de VIH y otras infecciones de transmisión sexual dirigida a hombres gay, apunta que el popper es la sustancia más consumida en estos maratones sexuales seguida por la marihuana, la cocaína, el éxtasis y el GHB. “Un 15% de las personas que participaron en el estudio manifiestan haberlo consumido durante estos encuentros“, explica Pep Coll, médico de la Unidad de VIH del Hospital Universitario Germans Trias i Pujol de Badalona y coautor del libro Las 99 preguntas sobre el chemsex.

Utilizado como euforizante y estimulante sexual, el popper puede llegar a convertirse en una droga “explosiva” si se mezcla con otras sustancias como la Viagra o el Cialis, utilizadas por algunos sujetos para prolongar el vigor sexual y multiplicar el placer. “Si se combina con potenciadores de la erección, puede llegar a provocar síncopes. El popper es un vasodilatador y juntar ambas sustancias puede llegar a resultar peligroso, ya que podría producirse una hipotensión”, advierten los profesionales.

Pérdida de visión

Pese a que tradicionalmente ha sido considerada como una droga segura, algunos informes apuntan que puede estar asociada a la pérdida de visión. Un estudio publicado en 2016 por la revista BMJ Case Reports abordó el caso de un sujeto bisexual de 52 años que acudió a un hospital de Reino Unido porque llevaba 10 días con visión borrosa y metamorfopsia (distorsión visual). Los médicos diagnosticaron que el causante del problema había sido el popper que había inhalado hacía 10 días, durante una noche de marcha.

“Éste es uno de los riesgos habituales derivados del consumo de popper”, apuntan los médicos especialistas.“Puede provocar lesiones oculares, concretamente en la retina que, por lo general, suelen ser reversibles”. El grado de recuperación suele ser variable y depende en buena medida del tiempo transcurrido desde la detección.

En primera persona: mi experiencia

“Ayuda a la relajación anal. Sentís que el pene -que te penetra- se agranda y recorre todo tu interior, pensando que serás partido como un queso fresco del sur”
“Los primeros sábados de cada mes nos juntamos todos los de Grindr en unas orgías, las que suelen ser muy entretenidas y obviamente están llenas de poppers: todos con sus botellas para tener una mejor y mas fácil penetración, aunque a algunos no les hace falta. Este vaso-dilatador provoca un calor desorbitante con un pequeño mareo y abombamiento en la cabeza, que genera un placer riquísimo. Mientras te están penetrando y dando fuerte por el culo, estás en otro planeta: sentis que el pene se agranda y recorre todo tu interior, pensando que serás partido como un queso. Pero tiene un por qué, y es por que el flujo sanguíneo corre más rápido, la sangre por el cuerpo enloquece, al igual que uno y es riquísimo. Eso si, la caña posterior a esto es un horrible dolor de cabeza, sed y un mareo continuo. Dicen que no es adictivo, pero como experiencia propia es totalmente falso, es tan adictivo como ir a estas fiestas orgías cada primer sábado del mes: como una eucaristía digna de celebrar.”
Juan Cruz Pando

Joven argentino bien parado frente a la vida, novel estudiante de comunicación en UADE, cordobés en transito, buena gente, viviendo hace poco en Buenos Aires. Acá tengo que caminar más rápido pero me quiero vivir la vida!

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