¿En que es distinta la navidad para un hombre gay?

Juan Cruz PandoEn principio creo que no debería ser distinta. Cuando veo esas imágenes de musculosos Santa Claus y otras semejantes que podemos encontrar si tipeamos en Google “gay christmas”, puedo entender que esas imágenes reflejan la necesidad de reafirmar una forma de ser y de amar que ha sido denigrada por muchos años pero no siento que expresen mi sentimiento gay en Navidad.

Prefiero la idea de un pesebre con dos Josés ( y/o dos Marías), porque revalora lo que para mi creo que es lo central del sentimiento gay: la capacidad y necesidad de amar a otro hombre, de forjar un proyecto de vida compartida con el, de formar una familia a su lado.
Y aclaro que creo que para ser familia no es imprescindible tener hijos, adoptivos o biológicos, porque una pareja que decide comprometerse es ya una familia.

Seguramente mi preferencia por una imagen familiar y doméstica de la Navidad se deba a la cultura en la que he crecido y a las particulares circunstancias de mi entorno social. Es obvio.

Imagino que pasar las navidades con el que sea mi pareja será algo así como estar en el paraíso. En el fondo soy medio Susanita…

En otras realidades las fiestas de fin de año están más relacionadas a la amistad que a la familia, o en todo caso se relacionan a la “familia elegida”, integrada por aquellas personas con quienes establecemos lazos de afecto y solidaridad sin que nos unan vínculos de parentesco sanguíneo.

Sin embargo, aquí en Argentina es distinto…nos aferramos a los lazos familiares y mucha de nuestra nostalgia en estas fechas se debe a que estas circunstancias nos damos cuenta en lo difícil que es para nosotros los gays construir una familia propia. Y que en muchas ocasiones tenemos que afrontar el hecho de que hay que salir a armar una “familia del corazón”, que nada tiene que ver con los “lazos de sangre”.

Alguna vez ya he comentado como la circunstancias de “el ambiente” no favorecen la posibilidad de establecer relaciones significativas sino sólo el sexo anónimo. Pero incluso si logramos consolidar una pareja es difícil que podamos integrar al hombre que amamos en nuestra familia como lo hacen las parejas –heterosexuales- de nuestras hermanas o hermanos.

Quizás por eso, muchos terminamos convertidos en los tíos solteros preferidos de nuestros sobrinos y los hijos favoritos de nuestras madres… y en los únicos que a la medianoche del 24 o del 31 de diciembre no tienen a alguien a quien darle un beso de amor, un beso de pareja.

Sin embargo, y a pesar de la nostalgia, me gusta mucho esta época del año…me gusta preparar chocolate, me gusta hornear el pavo ( y si da entregarlo) y hasta elaborar las guarniciones. Me encanta salir y comprar regalos y, sobre todo me gusta saludar a mis amigas y amigos.

Debería escribir ahora algo así como “les deseo una Feliz Navidad….”. Intento ser un poquito menos convencional sin embargo y decirles a tod@s los que leen este blog–y a quienes no lo leen también– que no deseo que la Navidad sea feliz sino que deseo que ustedes sean felices en Navidad, que sean auténticos y que no tengan miedo de amar a alguien y arriesgarse a compartir la vida a su lado.

Juan Cruz Pando

Joven argentino bien parado frente a la vida, novel estudiante de comunicación en UADE, cordobés en transito, buena gente, viviendo hace poco en Buenos Aires. Acá tengo que caminar más rápido pero me quiero vivir la vida!

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