Gabriel Arancibia
Gabriel
Más allá que “Simona” se ha instalado en el prime time del Trece como uno de los programas más vistos de la tele. No deja de ser otro bodrio donde en este caso una mucamita urbana –esta no llega del interior- habita en la “mansión” de los Guerrico donde está el “niño” que es objeto de su amor, Romeo.

Desde “Simplemente Maria” con Irma Roy en los ’60 hasta la actualidad, las cosas no han cambiado mucho, parece que a “Doña Rosa” le gusta ese esquema romántico. Mientras esperamos a que la inefable “Angela Torres” sea la SEÑORA DE LA CASA, una Guerrico auténtica, Gastón Soffritti la sigue histeriqueando y así pasan capítulos.


Para mi lo interesante de esta novela no está en la pareja principal y así parece que lo creyeron los autores que armaron historias para el publico veterano, con el ¿acosador? Juan Darthes y la siempre “Betty la fea“, Ana Maria Orozco y una historia gay para el publico pink.

Leé acá sobre “Lo gay en las ficciones de POLKA”

Ambos de mundos diferentes están rodeados de su grupo de familiares y amigos, la mayoría jóvenes que cuentan distintas historias que provocan la identificación de quienes son seguidores de la novela. Hasta aquí lo que propone cualquier tira infantojuvenil de este estilo.

Pero una vez más, como pasó el año pasado con la pareja Flozmin de “Las Estrellas”, la historia que cuenta una relación entre dos varones es la elegida por las redes sociales. Blas ( Gabriel Gallicchio) vuelve después de mucho tiempo al país y conoce a Junior, el menor del clan Guerrico (Renato Quattordio), al que le queda pintado el papel del gay, del que todos saben que lo es -el Physique du rol, le dá- pero él es el último en enterarse. Creo que el tema pega porque es algo que ocurre muy a menudo en nuestro “ambiente”.

“Blasnior”, shipp eligieron para la pareja en las redes, plantea una historia diferente pero no porque cuente el comienzo de una relación entre dos varones. Junior todavía no sabe lo que quiere o sí, producto de su edad o de los mandatos sociales se siente atraído por Blas pero lo niega aunque cada vez le cuesta más.

Acá radica tal vez el atractivo de la historia, ya que se identifica con muchos de los chicos de hoy en día que se encuentran en esa misma situación y que son seguidores de la tira. Los actores hasta tienen hashtag identificatorio en internet #BLASNIOR de la unión de los nombres de sus personajes, Blas y Junior. Haciendo temblar las redes.

Una vez más, como en tantas otras oportunidades, “Simona” es parte de la tele que sirve. Esa tele que propone un tema que probablemente no se hable en muchas casas o que simplemente genera el debate en la mesa familiar.

Mientras las redes explotan cada vez que hay una escena entre ambos,  Junior está confundido. No logra desentrañar qué le sucede cuando ve a Blas . Solo tiene claro que se siente movilizado porque su presencia lo altera y lo incomoda.

 

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